México: No se privatiza, solo se entrega a los privados

Publicado por el 18 Julio, 2013

Gerardo Fernández Casanova

Soy egresado de la UNAM: mi padre pagó doscientos pesos anuales de colegiatura y recibí una educación de excelencia; mi compañero Mario Molina recibió el Premio Nobel de Química y muchos otros son profesionales exitosos. No dudo que hoy la UNAM siga ofreciendo una formación profesional de calidad, no obstante las campañas de desprestigio, y por lo mismos doscientos pesos anuales, pero sólo un diez por ciento de los aspirantes logra ingresar, el resto tendrá que ir a una escuela privada de un alto costo (y de dudosa calidad) o quedarse al margen de la posibilidad educativa por falta de recursos económicos, pero también al margen de la posibilidad de trabajar por la falta de empleos en el país.

Es importante entender lo que esto significa y sus causas: significa que la educación es una simple mercancía a la que se puede acceder sólo si se cuenta con el dinero necesario para comprarla; la causa es la decisión gubernamental de abandonar su compromiso histórico por la educación pública gratuita, conforme a los dictados del modelo neoliberal. Pero para entenderlo a cabalidad habrá que ponerse en los zapatos de un padre que ve frustrado su anhelo de educar a sus hijos, o de un joven que ve cancelada su expectativa de futuro; no es cosa de fraseología técnica elegante, sino de verdadero coraje: clara invitación a la violencia y a las conductas antisociales. En la medida en que se limitan los recursos para la educación pública se traslada la actividad hacia la educación privada; a eso se le llama privatización, aunque el gobierno lo niegue o le llame de cualquier otra forma elusiva y confusa, como modernización, por ejemplo.

Otro ejemplo de modernización es el del campo mexicano. Antes de ella un campesino ejidatario con cinco hectáreas de temporal sembradas de maíz tenía crédito del Banrural, semillas de Pronase, extensionismo de la SARH, fertilizantes de Fertimex y precios de garantía que le pagaba la Conasupo, todo a precios accesibles y no sin incluir una tajada de corrupción; con todo esto la cosecha aseguraba la alimentación para la familia y la atención de otras necesidades. La modernización eliminó al Banrural, la Pronase, el extensionismo, a Fertimex y a la Conasupo; el crédito agrícola dejó de existir, las semillas hay que comprarlas a las trasnacionales, igual que los fertilizantes, ambos de importación, y la cosecha hay que entregarla a un moderno acaparador que fija los precios conforme a la Bolsa de Chicago o francamente a su antojo. Hoy las mismas cinco hectáreas sólo sirven para morirse de hambre o emigrar. Pero no se trató de una privatización, tan sólo se modernizó.

Así pueden agregarse ejemplos en casi todos los ámbitos de actividad en los que la modernización que, sin llamarla privatización, entregó a las fuerzas del mercado y a la iniciativa de los particulares la realización de las operaciones básicas y estratégicas. Ninguno se salva, en todos los resultados han sido retroceso y sufrimiento, hambre y desolación. Con todo y estos nefastos resultados se insiste en mantener el mismo modelo y la misma política.

Ahora por enésima vez se insiste en impulsar la modernización de Pemex y de la producción energética. Se anuncia en el extranjero para satisfacción de los futuros inversionistas y se envuelve en velos aquí para confusión de los mexicanos. La fórmula es la misma: desinversión, desprestigio por corrupción, despido o jubilación de expertos valiosos, expoliación fiscal, declaración de incapacidad financiera y tecnológica. Resultado: hace falta la intervención de la iniciativa privada porque el estado es incapaz. La expectativa, a la luz de todos los otros ejemplos, será la pérdida de la actividad para los intereses nacionales, la pérdida de la capacidad de impulsar a otros sectores de la economía y el encarecimiento de la energía.

No se trata de ideologías ni de posturas partidarias, se trata del futuro del país y de sus habitantes. Las experiencias expuestas no son subjetividades sino ejemplos palmarios de la nocividad de la política privatizadora o “modernizadora”. No lo podemos permitir.

(ARGENPRESS.info)

http://www.argenpress.info/2013/07/mexico-no-se-privatiza-solo-se-entrega.html

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