Pro-Derechos Homosexuales: ¿Progresismo o idea Pequeño Burgués?

Publicado por el 14 Julio, 2013

Níkolas Stolpkin

Pareciera ser que en la actualidad ir en defensa de los Derechos de los Homosexuales estuviera de moda -”in”, “cool” o “progresista”. Y hay de vosotros si se estuviera en contra de lo que los homosexuales organizados exigieran.

Criticar o ir en contra de alguna medida en favor de los derechos homosexuales ha convertido la respuesta de la contra-parte en una respuesta histérica tan parecida a la respuesta que dan los judíos-sionistas cuando se les llega a criticar al Estado de Israel o al estar en contra de medidas adoptadas en contra de los palestinos. Los primeros suelen acusar de “homofobia” y los segundos suelen acusar de “anti-semita” o “anti-judío”.

¿Acaso no se podrá criticar o estar en contra de algunas medidas pro-Derechos de los Homosexuales?

Ciertamente el apoyo a los Derechos de los homosexuales se ha extendido en las últimas décadas de manera sorprendente y obligado a la clase gobernante a legislar en favor de sus demandas.

Poco a poco los homosexuales van adquiriendo terreno favorable dentro de la opinión pública. Incluso no llegando a sorprender ver a homosexuales ocupar espacios televisivos (fundamentalmente faranduleros o prensa rosa) o ver temática homosexual en el cine.

El avance en derechos de la homosexualidad, en estos últimos tiempos, ha permitido aumentar la presencia homosexual dentro de una cultura fundamentalmente heterosexual que, paso a paso, le ha venido dando cobijo dentro de sus propios espacios.

La aceptación de los homosexuales por parte de sectores heterosexuales de la pequeña burguesía ha permitido gradualmente a estos (homosexuales) tomar espacios, propios del mundo heterosexual, impensables varias décadas atrás.

Tanto llega a ser el avance (matrimonio homosexual, adopción de niños, etc) en algunas latitudes que nos vemos en la obligación de hacernos ciertas preguntas: ¿hasta dónde los sectores homosexuales piensan avanzar dentro del conocido mundo heterosexual? En un futuro cercano ¿se permitirá en masa la publicidad homosexual dentro de espacios televisivos o espacios urbanos? ¿Se acomodarán en la televisión o el cine telenovelas y películas con temática homosexual, del mismo modo como hoy se acomodan telenovelas y películas con predomino heterosexual? ¿Se elegirá algún día al primer presidente o presidenta homosexual?

Si la homosexualidad es vista por ciertos sectores pequeños burgueses como algo “normal” o como una “opción sexual” u “orientación sexual” y no como una anomalía o desviación sexual ¿en un futuro cercano nos encontraremos con centros educacionales exclusivamente para homosexuales? Cuál es la idea de los que defienden los derechos de los homosexuales, incluido los mismos, ¿conducirnos hacia un futuro Homo-triarcado? ¿Hacer que los pedófilos organizados también “salgan del armario” y luchen por sus “derechos”?

La pedofilia, tal como el homosexualismo, también podría ser considerada por sus defensores como una “opción sexual” u “orientación sexual”, pero, realmente, es una desviación sexual o una orientación sexual DESVIADA. Puede que en la actualidad nos moleste los defensores de la pedofilia o los grupos de pedófilos, pero es normal que ocurra de la misma forma como antes de adquiridos ciertos derechos ocurría con los homosexuales.

Creamos o no, los partidarios de la pedofilia existen y poco a poco han ido organizándose. Pero en el momento en que la pedofilia sea sacada de la lista de trastornos mentales, avalados por instituciones de renombre e internacionales, ya podemos augurar lo que vendrá después (efecto dominó), tal como ocurrió con la conducta homosexual -la conducta homosexual fue sacada de la lista de los trastornos mentales en 1973 por parte de la Asociación Norteamericana de Psiquiatría (APA American Psychological Association) para luego ser seguida o copiada por innumerables instituciones de renombre e internacionales. Hasta el momento, la conducta homosexual no ha dejado de abrirse paso dentro de los parámetros morales heterosexuales.

Vemos, por otro lado, el ejemplo de los judíos-sionistas y la creación del Estado de Israel. Una minoría al cual se le entregó ciertos derechos con la aprobación de las grandes potencias mundiales y sus organismos internacionales, pero lejos, obviamente, de su territorios y en desmedro del territorio palestino -ex-colonia británica (1917-1948). Todos sabemos en qué terminó todo. Obviamente los judíos-sionistas podían reproducirse. Pero si en un caso hipotético a los homosexuales se les entregara un pedazo de tierra para que allí se desenvolvieran y no se sintieran discriminados ¿cómo sería la forma de REPRODUCCIÓN si los homosexuales gustan tener uniones entre el mismo sexo?

Ir en favor de los derechos de los Homosexuales no es ser progresista, es más bien defender ideas del pequeño burgués. La individualidad sexual de ciertas minorías no puede estar por sobre los derechos de la clase trabajadora.

¿Nunca nos hemos puesto a pensar en los espacios que acaparan en los Medios cuando los homosexuales pelean por sus derechos y, por otro, los espacios que acaparan la clase trabajadora cuando pelea por sus derechos? A los primeros somos convidados a bailar con las “rarezas” y a los segundos somos convidados a bailar con la “violencia”.

¿Cuál es la posición que debemos tener frente a los “movimientos homosexuales”? Los que defienden los “movimientos homosexuales” ¿defienden con el mismo entusiasmo los movimientos populares de la clase trabajadora? ¿El “movimiento homosexual” defiende la idea de sustituir una formación socioeconómica capitalista por una formación socioeconómica socialista? ¿Es el “movimiento homosexual” o “pro-homosexual” movimientos que vayan en contra de un modelo económico o más bien buscan acomodarse dentro de parámetros morales heterosexuales de predominio fundamentalmente patriarcal?

Contrario a lo que suelen pregonar los activistas homosexuales o pro-homosexuales, que señalan que la condición homosexual es una “opción sexual” u “orientación sexual” que no denota desviación alguna, podemos afirmar que la condición homosexual verdaderamente es una desviación sexual, ya que se enmarca dentro de los parámetros de la moral heterosexual. Y cuando se adquieren ciertos derechos que van en contra de la moral heterosexual, violenta al mundo heterosexual.

El homosexualismo no es ninguna “opción sexual” u “orientación sexual”. Una opción u orientación sexual podemos verlo con los hombres que gustan de tener más de una esposa o alguien que quisiera tener relaciones sexuales con dos o más personas del contrario sexo. Y no llega a haber tanto escándalo con lo señalado, ya que obviamente se enmarca dentro de los parámetros normales de la moral heterosexual.

El ser humano nace dentro de parámetros morales heterosexuales. Por tanto, alguien que opte por ir en contra de los parámetros morales heterosexuales, y tenga relaciones sexuales con individuos del mismo sexo, ya está tomando un camino desviado dentro de los parámetros morales heterosexuales.

Si consideramos al homosexualismo como una “opción sexual” o como una “orientación sexual” dentro de los parámetros normales, lo que estamos haciendo es abrir las puerta a las demás desviaciones sexuales como pueden ser la pedofilia, la necrofilia o la zoofilia, que claramente no son “opciones sexuales” sino desviaciones sexuales u orientaciones sexuales DESVIADAS, ya que atentan contra los parámetros morales del mundo heterosexual en el cual nos desenvolvemos.

Los homosexuales deben saber que desde el momento de su nacimiento hasta su muerte viven insertos dentro de parámetros morales heterosexuales. Por tanto, su condición desviada debe hacer frente a las consecuencias de vivir dentro de dichos parámetros.

Es un error que en gobiernos supuestamente democráticos los homosexuales puedan adquirir derechos como poder casarse o adoptar o criar niños.

Permitir el matrimonio homosexual y adoptar niños o criarlos entre homosexuales, lo que se está haciendo es romper con la tradición familiar caracterizado por el vínculo entre un hombre y una mujer o entre la unión de personas con distinto sexo.

Culturalmente nuestras sociedades heterosexuales siempre habrán de ver a los homosexuales como lo que son: desviados sexuales. Y difícilmente los homosexuales podrán no ser objetos de burla. La discriminación cultural hacia el homosexual va a existir siempre mientras se esté inserto dentro de parámetros morales heterosexuales a menos que se cultive el respeto hacia las minorías sexuales.

Los gobiernos capitalistas hacen muy mal en entregar derechos a los homosexuales. Su actuar permisivo hacia estas minorías es un actuar irresponsable que, de seguir así, sólo habrá de contribuir a atraer a la verdadera HOMOFOBIA o a otras minorías (ejemplo: pedófilos) y exigir ciertos derechos.

Los Países Bajos ha sido la cuna de la mayoría de los temas con el cual nuestras sociedades se ha venido enfrentando (legalización de las drogas, legalización del ejercicio de la prostitución, legalización del matrimonio homosexual, legalización del aborto, la eutanasia, transexualismo etc) Y es allí (el “ejemplo”) donde grupos organizados de pedófilos buscan, actualmente, alcanzar legalizar la pedofilia.

Si en un futuro se legalizara la pedofilia ¿nuestras sociedades entonces deberían permitir la legalización de la pedofilia de la misma forma como en nuestros países o en algunos países se han legalizado el consumo ciertas drogas, el aborto o el matrimonio homosexual?

Nuestros gobiernos deberían comprender que la obtención de derechos de ciertas minorías frente al atropello o aplazamiento de ciertos derechos de una mayoría trae resentimiento y obliga a ciertos sectores a adquirir ideas o conductas rayando en el fascismo, o a preguntarse del por qué estas minorías, que no salen a luchar por la clase trabajadora en su conjunto, sino exclusivamente por sus propios intereses INDIVIDUALISTAS, obtienen objetivos específicos; y, la clase trabajadora que salen a luchar por el conjunto de nuestras sociedades, y que ejerce mucha más presión, difícilmente logran sus objetivos.

La historia de la humanidad está basada en la evolución política, económica, militar, tecnológica, etc al mismo tiempo ha significado la caída de determinados sistemas de producción como lo fueron el Esclavismo, el Feudalismo y ahora el Capitalismo.

Queramos o no, el Capitalismo hoy está en decadencia tanto en temas económicos como en temas valóricos. Por tanto todo aquello que hoy está siendo aceptado por las estructuras de poder del capitalismo (drogas, aborto, matrimonio homosexual, etc) no son más que un síntoma de decadencia del propio sistema capitalista. Se incurre en un error al tratar de ver dichos síntomas como si se tratara de un estado “evolutivo” de nuestras sociedades. La decadencia del sistema capitalista se está expresando en temas económicos, políticos, valóricos y morales. Apoyar la decadencia del capitalismo es incompatible con nuestras ideas de liberación y por la implantación de una formación socio-económica socialista. Apoyar la decadencia del capitalismo es mimetizarse con la ideología pequeño burgués.

Los círculos de izquierda deberían tener más debate, no solo en temas económicos o políticos, sino que en temas valóricos y morales si lo que se pretende es formar al hombre nuevo.

Curiosamente es la pequeña burguesía la que gusta debatir sobre temas valóricos y morales, pero dejando un tanto de lado los temas políticos y económicos, pero no por apatía sino porque se sienten a gusto con el propio sistema de producción capitalista, y llegando a irrumpir únicamente para mejorarlo y así satisfacer sus propios intereses individuales, pero no los intereses generales.


Níkolas Stolpkin

Analista político nacional e internacional – Political Analyst – Crítico de política y Cultura Contemporánea – AUTODIDACTA

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