Feudalismo siglo XXI, o gobierno democrático de coalición popular

Publicado por el 21 septiembre, 2013

Alberto Pinzón Sánchez

Una de las torpezas más notorias de JM Santos y que demuestra su talante ambiguo y tartamudeante, ha sido la de imponer como condición “sine qua non” para adelantar el proceso de paz en la Habana, un “esquema de negociar en medio de la guerra”, y simultáneamente o a la par, buscar por todos los medios posibles que se haga realidad la vieja obstinación del militarismo oligárquico colombiano de impedir que la insurgencia no combine (según la orientación leninista) todas las formas de lucha de masas. De masas, repito.

Pues bien, el paro Agrario y Popular iniciado el 19 de agosto y que no ha terminado aún, ha puesto al descubierto como criterio práctico de verdad, la existencia de las más variadas formas de lucha de masas, practicadas por el pueblo colombiano en su lucha contra la oligarquía consular que domina y gobierna en Colombia:

1)    Hay lucha armada, con todas sus implicaciones deletéreas, con la que se está enfrentando el plan estadounidense “Espada de Honor”, sucedáneo del desprestigiado Plan Colombia. El enorme número diario de muertos y heridos de las partes enfrentadas, a pesar de los ocultamientos mediáticos, así lo demuestra.

2)    Presenciamos todos los días la intensa lucha diplomática que se desarrolla (rodeada de agua por todas partes) en la isla de Cuba entre las partes enfrentadas, Estado Colombiano e Insurgencia de las FARC, para concluir el enfrentamiento armado y avanzar en una Solución Política al viejo e histórico conflicto social y armado colombiano.

3)    El Paro Agrario y Popular de la gente del Común en su marcha definitiva, ha mostrado principalmente la infinita creatividad del pueblo colombiano, largamente aplastada por “la espada exterminadora del Estado” como solía decir Francisco Mosquera, contra la cual se ha enfrentado mediante la más grande movilización legítima (no armada) de masas de los últimos cien años en Colombia. Movilización Social y Popular de la gente del Común que como primera conclusión gruesa, en la que tirios y troyanos estamos de acuerdo es, la de que HA CAMBIADO TODAS LAS REALIDADES POLÍTICAS DEL PAÍS Y SU PERCEPCIÓN GENERAL.

4)    Pero además de lo anterior, también ha quedado en evidencia la intensa y variadísima lucha Política e Ideológica y hasta Cultural (abierta y clandestina) con que se está librando la confrontación de clases en Colombia: Las ruanas, las polleras colorás y sombreros sabaneros, los jipas paisas, los bastones indígenas, las cachuchas obreras, los grafitis juveniles, las pancartas de los maestros, los manifiestos, análisis de opinión y sobre todo las declaraciones políticas de las organizaciones movilizadas así lo dejan ver a pesar de su silenciamiento oficial.

Es decir que, lo que el militarismo oligárquico de JM Santos y el régimen que representa ha logrado al tratar de impedir la utilización de todas las formas de lucha populares y de masas es, exactamente lo contrario. Es el bumerang que vacilante y tartamudo está recogiendo.

PERO TAMBIÉN ES DEBER RECONOCERLO, el peso del exterminio por parte del Estado de la herramienta política legal alternativa y popular, es muy grande y ha dejado ver el espacio vacío que se ha abierto, y que es PRECISO llenar rápidamente, mediante una valoración objetiva y colectiva de la coyuntura que se está dando y los cambios acelerados especialmente en la coyuntura electoral, pues es deber nuestro, interpretar las modificaciones para actuar rápidamente frente a ellas, máxime cuando la Oligarquía Consular que tiene todos los medios para la medición de la opinión pública ya lo ha percibido y se ha dispuesto o se dispones a manipular la situación a su favor.

Con esto, y contrariando por primera vez mi “sesgo profesional” me aventuraré a dar algunos elementos HIPOTÉTICOS y tendenciales de la tal coyuntura electoral, que afloran desde ya:

1)    Santos no se reelegirá. Él lo sabe, pero mantendrá el bluf de su reelección como forma de incertidumbre electorera de la cual son maestros el gamonal Iragorri Hormaza y su Hijo.

2)    Si no remonta las encuestas (de aquí a noviembre, cosa bastante difícil) Santos y su unidad electorera lanzarán al autoritario, enemigo jurado de la paz Vargas Lleras. La reactivación del panzer Buen Gobierno y los mascarones de proa que allí se metieron, así lo demuestra.

3)    El Partido Liberal no acompañará a Vargas Lleras y lanzará su candidato presidencial propio.

4)    El Partido Conservador se dividirá en tres: Los que van con Vargas Lleras y la mermelada, los pocos que van con el Gamonal del Ubérrimo con su programa del “Feudalismo Siglo XXI”, y los “cuentapropistas” de Pastrana que irán por cuenta propia.

5)    La tercería de Navarro, al no llegar a acuerdos con otras fuerzas, se harán contar solos.

6)    El Polo-Moir, que a través del senador Robledo ha recogido algunas simpatías en las clases medias citadinas por su apoyo al Paro Cafetero y las ha sabido trasferir a la candidatura de la señora Clara López (quien entre otras tiene una excelente consigna presidencial de paz, justicia social, democracia y soberanía) lo más probable es que trate de consolidar su tendencia dominante de convertirse en un partido parlamentario.

7)    “El Feudalismo Siglo XXI” de Uribe con sus poderes fácticos, como ya se sabe, lanzará alguno de sus pajes conocidos.

8)    Los demás partidos pequeños dividirán sus lealtades entre las alternativas con más posibilidades de ganar.

9)    Y en el campo alternativo popular (esa es la expectación) se hará un debate interno que está en Marcha para aclarar su participación en la coyuntura electoral abierta a través de la conformación de un amplio frente de convergencia sobre los 4 cuatro puntos programáticos planteados en el debate interno:

a) Apoyo irrestricto a la Solución Política al conflicto armado Colombiano y al proceso de paz de la Habana,

b) refrendación de lo acordado y salida de la crisis mediante una Asamblea Nacional Constituyente,

c) Promoción de un modelo económico nuevo y alternativo de desarrollo para Colombia y

d) Conformación de un Gobierno Democrático, Pluralista de Coalición Popular.

Sin embargo la pregunta es: ¿En medio de la utilización de todas las formas de lucha de masas que se están dando actualmente en la realidad colombiana, cuáles dos candidatos presidenciales pasarán a la segunda vuelta presidencial? … En cualquier caso quedar de segundo es perder.

Entonces, conscientes de la importancia histórica de la brecha que se ha abierto en la muralla oligárquico-Imperial de Colombia, en donde por primera vez en muchos años se puede avanzar realmente sin que nos vuelva a pasar lo que sucedió con Jorge Eliécer Gaitán; es indispensable que como solía decírnoslo nuestro maestro en la facultad de ciencias humanas de la universidad Nacional de Bogotá, el sacerdote Camilo Torres, ¡“Comencemos ya! La Unidad Popular en Colombia es posible”.

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