La tercera negociación

Publicado por el 2 septiembre, 2013

Alberto Pinzón Sánchez

El año pasado (12 de octubre de 2012) en un pequeño análisis sobre la situación que se vivía en Colombia titulado “las dos negociaciones”, puede escribir lo siguiente:

… “ Si a lo anterior se le agrega la instalación formal de los diálogos entre el gobierno y las Farc en Oslo y su continuación en la Habana, no es difícil ver que se están dando y se darán dos procesos de negociación simultáneos: Uno en la calles y carreteras de Colombia donde al contestar al neoliberalismo privatizador (que ha privatizado todo hasta la llamada Fuerza Publica puesta en manos de los intereses económicos unas juntas directivas o alto mando de las Fuerzas Armadas) la movilización social necesariamente sacará a flote las innumerables reformas sociales (agraria, territorial, financiera, de salud, política, etc) que el régimen colombiano ha negado secularmente, pero necesita ineludiblemente, si verdaderamente desea la paz ansiada y la reconciliación del Estado Terrorista con todos sus ciudadanos.

Y el otro proceso recíproco, el de los diálogos en la Habana entre el Estado y la insurgencia para la finalización del conflicto (no para “la paz negociada” como ya lo empezaron a decir los constructores de escenarios e intoxicadores de opinión adictos al régimen) que estará influenciado obligatoria y afortunadamente por lo que se negocie en las calles y carreteras de Colombia”.

Un año después, evidentemente el Paro Agrario y Popular iniciado el 19 de agosto y que al momento de escribir estas líneas todavía se realiza en las carreteras y calles de Colombia; ha confirmado en la praxis lo escrito arriba, sacando a flote como una marea incontenible “casi todas” las contradicciones sociales acumuladas durante tantísimos años en el seno de la sociedad colombiana, mostrando a su vez la carcoma irreversible del régimen oligárquico y Consular de 200 años de explotación y opresión sobre el Pueblo Trabajador colombiano.

Como es costumbre y sin que todavía los diversos paros en las distintas regiones hayan concluido, los Intoxicadores de opinión con la mentalidad pre-pago que los caracteriza, y para satisfacer al tahúr que gobierna, ya empezaron a hacer sus balances de mercachifles sobre quien ganó y quien perdió con el paro.

Como tradicionalmente la sociedad colombiana en su superficie, parecía inmóvil e inamovible y una muy celebrada periodista logró acuñar con relativo éxito el cuento del efecto teflón del gobernante de turno, para dar otra versión del aserto tradicional de los dominantes de que “en Colombia suceden muchas cosas pero no pasa nada” , y que siempre les ha servido de alzaprima a su arrogancia militarista; no les cabe en la cabeza que una sociedad se mueva (así sea de manera imperceptible) o que existan procesos sociales complejos movidos por contradicciones profundas; no porque no puedan sino porque en las facultades de comunicación religiosas actuales de Colombia, los han entrenado a rajatabla en con ese principio escolástico que niega el movimiento dialéctico descubierto simplemente, hace más de 2000 años por un filósofo griego cuando se bañaba en un río.

Bástenos recordar que en Colombia, gobierna como Ministro de lo Público, un Inquisidor oscurantista cuyo pensamiento no se ha movido un ápice desde 1633, cuando la Curia Romana y la Inquisición condenaron al astrónomo Galileo Galilei a “prisión hasta que muera”, por haber demostrado que la tierra se movía y sobre todo alrededor del sol. Pues bien, Colombia, sin embargo se mueve y lo peor, se seguirá moviendo.

Todavía es temprano para hacer un balance “del tal Paro Agrario y Popular”, siquiera provisorio. Lo único que ha marcado indeleblemente la experiencia social en movimiento es la feroz represión, afortunadamente mostrada en videos y fotos, conque la clase dominante (no el gobernante de turno sino toda su clase) ha reprimido a sangre y fuego la legítima movilización y el justo reclamo del Pueblo Trabajador, y, cómo se ha servido de Paramilitares y desmovilizados pagados para que infiltraran las movilizaciones y provocaran actos vandálicos que justificaran el uso de las largas armas oficiales.

Especial marca dejará en la conciencia democrática popular, la forma como el gobernante de turno tuvo que militarizar las principales ciudades de Colombia ocupándolas con su hipertrofiada Fuerza Militar para poder controlar momentáneamente la situación, llevándose por delante todos los “principios democráticos” que demagógicamente ha jurado defender sobre una Constitución de papel , que ha servido una vez más de burla a los ciudadanos a quienes dice defender democráticamente.

El Pueblo Trabajador colombiano ha encontrado sin miedo o sin terror, con gran coraje y determinación su camino hacia el futuro y lo está mostrando claramente a todos aquellos que nos reclamamos sus partidarios; ha desbordado todos los partidos políticos llamados “democráticos” centrados en elecciones y ha prescindido de sus mediaciones politiqueras. Le ha mostrado al gobernante de turno que la llave de la Paz con Justicia social y Soberanía no está en su bolsillo, sino en la negociación que se tendrá que realizar en las calles y carreteras de Colombia y lo ha hecho, mostrándole a cruz al diablo: Hay que negociar el modelo económico neoliberal imperante que el gobernante de turno impuso desde cuando era ministro de economía de Cesar Gaviria en 1991 y no aceptaba discutir con nadie, en ninguna parte. Y lo que es peor, tendrá que sacar dinero del presupuesto de su hipertrofiada Fuerza Militar y de la Guerra, lo que tampoco aceptaba discutir sino con sus proveedores extranjeros de armamentos.

Las dos negociaciones de que yo hablaba hace un año, han coincidido plenamente en la vida y su “sinergia” es más que evidente, abriéndose así una nueva fase del avance social hacia la Paz la Democracia y la Soberanía en Colombia, que bien pudiera constituir una tercera negociación: La del Estado en su conjunto (no la del gobierno de turno) para reconciliarse definitivamente con sus ciudadanos.

Presidente Santos, no se siga dejando asesorar por Iragorri quien trabaja para el gamonal de su papá, o por la periodista menopaúsica que llamó al Paro Agrario y Popular en su lenguaje chapineruno “guachafita de guaches y guarichas”, o por políticos liberales “renovados” que insisten contra-evidencia en que las guerrillas están derrotadas política y militarmente, ect; pues todos ellos tiene su propia agenda. Recuerde mejor a Maquiavelo quien decía que “aquel quien trabaje para otro, labra su propio desastre”.

Piense en que antes de que se haga demasiado tarde, llegó la hora de dialogar, transar y acordar pactos grandes y generosos, con todos, para sacar al país no solo de la guerra, sino fundamentalmente de la ruina; esa misma que ha motivado el Paro Agrario y Popular y cuyos principales problemas se discutieron ya en el primer punto de la agenda de la Habana: la negociación que sigue es depurar el terrorismo de Estado, para reconciliarlo con sus ciudadanos. Lo demás viene con el movimiento.

(Argenpress.info)

http://www.argenpress.info/2013/09/la-tercera-negociacion.html

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