Siria en perspectiva: religión, geopolítica y economía

Publicado por el 16 septiembre, 2013

Claudio Capaccioni    *

Casi no hace falta razonar profundamente para ver el escenario de una Tercera Guerra Mundial. Las ‘razones’, son las sin-razones de las potencias imperiales (y en especial EE.UU) que antes o después han incorporado a la historia sus miserias y hegemonías por la búsqueda del control, o la supremacía sobre otras. Como siempre, los únicos perdedores son los civiles que se ven arrastrados y arrasados por el/los imperio/s del momento y su ambición geopolítica y económica.

Esta vez es el caso de Siria (aunque antes, ya había padecido el mandato francés durante 26 años, 1920-1946). Ahora ya en el siglo XXI, la situación es ligeramente distinta, aunque la historia se encarga de ligar los acontecimientos.

La situación sobre la intervención o no intervención en Siria se encuentra básicamente dividida en dos:

a)    Intervención militar: liderada por Estados Unidos y acompaña por el Reino Unido y Francia por el lado europeo, y por Israel, Turquía, Arabia Saudita y Qatar en el Oriente Medio/Cercano.

b)    No intervención militar: liderada por Rusia y acompañada por China, Egipto, Irán, Líbano, Jordania e Irak.

Por el lado de los primeros tanto Estados Unidos, como el Reino Unido y Francia pertenecen al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. El caso de Israel, marca el vínculo que se extiende desde varias décadas atrás (y bien conocido), que lo relaciona directamente como aliado de EE.UU. en el Medio Oriente. Turquía juega de comodín, con un pié avanzando hacia Europa/EE.UU. y el otro, con la posibilidad de jugar un rol central hacia el lado asiático, es decir, de alguna forma haciendo de enlace entre Asia y Europa. Arabia Saudita y Qatar se forman en la misma línea de EE.UU.

Ahora bien, Turquía, Arabia Saudita y Qatar, desde el punto de vista político comparten más o menos la misma visión en torno a Siria. De hecho, y según varias fuentes, Arabia Saudita y Qatar serían quienes financiarían a los rebeldes. Al mismo tiempo, EE.UU., Reino Unido y Francia, serían los proveedores de material bélico militar para los rebeldes (los opositores de al-Assad).

Por el otro lado, Rusia y China han vetado al menos 3 resoluciones del Consejo de Seguridad sobre un posible ataque a Siria. Ambos pertenecen al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y además, comparten un activo comercio con Siria. Irán y el Líbano comparten el apoyo al actual gobierno de Siria, aunque el primero representa como un estrecho aliado de Siria. Actualmente tanto el Líbano, como Jordania e Irak, representan el hogar de más de un millón de refugiados sirios.

La cuestión religiosa

La división histórica del Islam es usada convenientemente por los predadores extranjeros, quienes dividen y empujan a luchas internas a los diferentes grupos buscando sus propios intereses.

El Islam esta dividido históricamente en dos grandes grupos: shiitas y sunitas. Esta división vino como consecuencia de quien fue el supuesto sucesor del profeta Mahoma. De esta manera, los alawitas se identifican como shiitas  musulmanes, aunque la secta también respeta creencias que son anteriores al Islam. Así, los lawitas celebran algunas festividades que tienen que ver con el Cristianismo y Zoroastrismo. En ese mismo contexto, la mayoría de los musulmanes se apoyan en cinco bases de creencia, mientras que los alawitas en siete.

Por otro lado, en Siria, la mayoría de la población es sunita. Los alawitas son la minoría, siendo de alrededor del 12 o 15 % de la población.

Después de la Primera Guerra Mundial, los oficiales franceses (entonces controlando Siria) apoyaron a las minorías a participar de forma inclusiva en el gobierno. Los alawitas encontraron su lugar en las fuerzas armadas, por lo tanto los sunitas de las urbanidades más ricas rehusaron la carrera militar para sus hijos. Como conclusión, las fuerzas armas devinieron fuertemente alawitas. Desde aquí emergió la figura del oficial de la fuerza aérea Hafez Assad en 1970.

De aquí surge un importante punto a considerar. El gobierno del presidente Bashar al-Assad tiene base alawita (el 82 % de la población Siria es Sunita), mientras los gobiernos de Arabia Saudita y Qatar comparten la corriente religiosa musulmana conocida como wahhabismo, la que representa la rama mayoritaria del sunnismo.

Bajo estas circunstancias, EE.UU, Arabia Saudita y Qatar, soportan la expansión del radicalismo Islámico en la región ayudando a los grupos extremistas. Al mismo tiempo, Rusia viene observando el avance de grupos extremistas desde oriente medio lo que resulta una potencial amenaza. Por ese lado, Siria representa un ‘buffer’ para prevenir la infiltración de grupos radicales tales como los salavitas y wahhabitas al interior de Rusia.

 El petróleo y los frentes de guerra

Mientras las suposiciones de una inminente guerra recorren la web, el precio del petróleo crece lentamente. Aún cuando Siria es un pequeño productor de petróleo (180,000 barriles de petróleo por día, comparado con la producción mundial de 89,000,000 de barriles por día), sus vecinos son grandes productores. Es ahí donde aparece el peligro, ya que algunos de esos países podrían ser arrastrados al conflicto lo que detendría la producción y el transporte del ‘oro negro’. Algunos de esos poderosos productores son: Irak (3 millones de b/d), Kuwait (1.6 millones de b/d), Irán (3.5 millones de b/d), Arabia Saudita (11.5 millones de b/d), Qatar (2.8 millones de b/d), y los Emiratos Árabes (3.2 millones de b/d). A su vez, aquí aparecen otros tres aspectos de gran importancia: el Canal de Suez, el Estrecho de Ormuz y la ciudad turca de Ceyhan. El Canal de Suez junto al oleoducto Suez-Mediterráneo transportan 3.8 millones de barriles por día. El oleoducto va desde el golfo de Suez hasta Alejandría, en la costa del mar mediterráneo, mientras que en la ciudad de Ceyhan (hacia el norte de Siria, sur-este de Turquía) están las terminales de los oleoductos que transportan el crudo de lugares tan lejanos como Asia Central. Por otro lado, a través del Estrecho de Ormuz pasan 17 millones de barriles de petróleo por día. Al mismo tiempo esta Rusia como uno de los grandes productores con una capacidad de alrededor de 10.4 millones de barriles por día. La producción rusa se transforma casi en un arma letal para Europa que no ha podido resolver su problema energético y que por lo tanto es dependiente del petróleo, gas natural y carbón ruso.

Es fácil ver que una intervención de EE.UU. podría acarrear no solo un desastre militar donde morirían centenares de miles de personas, sino también un desastre económico de terribles consecuencias.

Gasoductos e intereses creados

Uno de los puntos clave de la situación en Siria radica en el gasoducto entre Irán, Irak y Siria (en 2011 una exploración geológica descubrió un importante yacimiento cerca de Homs, no muy lejos del puerto de Tartus). Esa es una de las razones por las que Qatar arma a la oposición rebelde (en general islamista radicales de Arabia Saudí, Pakistán y Libia), para cambiar el gobierno de al-Assad. Ese gasoducto podría proveer gas a Europa desde Irán pasando por Irak, Siria, el mar mediterráneo, para entrar en Grecia e Italia. Eso de alguna forma podría significar la puesta a un lado de Rusia, aunque el punto más crítico es que Qatar quedaría a un lado.

Rusia lleva adelante básicamente dos grandes proyectos de gasoductos, uno con Europa (gasoducto a través del Mar Negro a Bulgaria, y desde ahí, a Grecia, Serbia y Hungría, para terminar en Italia y Austria), y otro con Asia (gasoducto para China, Corea del Sur y Japón).

En el medio de esta disputa aparece otro actor: Israel. Además de la ocupación de este país de la región Siria de Jawlan en 1967 (así conocida en Árabe – pronunciada Golán por los israelíes), y su estrecho vínculo con EE.UU, en 2009 fue descubierto un reservorio de gas que se sumo a otro en la costa norte conocido como Leviathan. Esto podría convertir a Israel en otro actor interesado en la exportación de energía.

Por lo tanto y de acuerdo con las perspectivas para el 2013 (Exxon Mobil’s Energy) la demanda global de energía rondaría el 35 % desde 2010 a 2040. El gas tomaría el segundo lugar después del petróleo desplazando al carbón a un tercer lugar. Por lo tanto el gas tendría una demanda del 60% para el 2040. He ahí el porqué de la situación en Oriente medio.

En ese escenario, Qatar tiene mucho que perder, razón por la cual lleva gastando alrededor de 3 billones de dólares para apoyar a los grupos rebeldes. Claramente, si Qatar puede desplazar al gobierno de al-Assad, entonces bloquearía la posibilidad de la concreción del gasoducto con Irán, y al mismo tiempo detendría a Rusia (Gazprom) como proveedor de gas a Europa. Por lo tanto, la intromisión de EE.UU. podría jugar a favor de Arabia Saudita, Qatar, o ambos. Qatar tiene serias intenciones de transportar gas desde el golfo hasta Turquía, uniendo el gasoducto Nabucco que transportaría gas desde Asia Central y Oriente Medio a Europa.

No hay que olvidar que Qatar lidera una posición destacada en el mundo como exportador de gas natural líquido (LNG), habiendo producido en 2012 alrededor de 31 millones de toneladas, y con perspectivas de mejorar su producción para el próximo año con alrededor de 77 millones de toneladas.

Sin embargo, por otro lado, EE.UU. cuenta con grandes y vastos pozos de gas natural, siendo posiblemente el mayor a nivel global. Aquí aparece otra razón que podría estar involucrada en la situación de Siria. Es decir, EE.UU. podría estar pensando en desbaratar el monopolio ruso como proveedor de gas a Europa, y por tanto usar su exceso de suministro para incorporarse al mercado del gas.

 EE.UU. y su economía

Una guerra en Siria, aún con las más esperanzadoras posibilidades, llevaría a EE.UU. a una terrible depresión económica. Por supuesto, las grandes corporaciones y la industria militar podrían generar superávit.

EE.UU. viene viviendo ‘de prestado’ desde hace tiempo. Los préstamos hay que pagarlos, pero qué pasa cuando la deuda es mayor que el ingreso, y las ambiciones llevan a más préstamos (sin pagar los anteriores) y se entra en un ciclo recurrente. Este es el caso de EE.UU. Para el año 2013 el déficit presupuestario de EE.UU. será de alrededor de 845 billones de dólares, pero además, el gobierno va a tener que pedir prestado alrededor de 3 trillones de dólares para pagar deudas que ya deben ser canceladas. En términos redondos, EE.UU. va a pedir prestado alrededor de 4 trillones para este año. Acá entra otro factor, y es el de las tasas de interés. Si estas últimas se disparan, EE.UU. entrará en una situación muy complicada donde se detendrá el pago de interés de la deuda nacional, los inversores de bonos perderán mucho, y se producirá seguramente una crisis inmobiliaria y de derivados financieros, entre otras. Pero aún mas, si las tasas de interés súbitamente empezaran a crecer serán varios los municipios que presentarán quiebra, semejantes al caso de Detroit. Al mismo tiempo los inversores en bonos perderían millones, billones y hasta trillones.

Las tasas de las hipotecas es otro aspecto que también esta haciendo temblar el mercado inmobiliario y por extensión la economía de EE.UU. Ese mercado es completamente dependiente de las bajas tasas de hipotecas, por lo tanto si las tasas volvieran hacia atrás (por lo tanto, creciendo) sería un desastre.

En conclusión, a EE.UU. le convendría seguir el camino diplomático y no embarcarse en una nueva guerra cuando su propio país se encuentra en una situación dramática (economía doméstica), aunque la mayoría de los estadounidenses aún no se hayan dado por enterado.
(ALAI)

*Claudio Capaccioni es sociólogo e investigador, con diplomados de especialización en economía y matemáticas.

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