Siria y la cartografía del nuevo Oriente Próximo

Publicado por el 6 septiembre, 2013

Germán Gorraiz López

El presidente Obama, con su actual estrategia contra Siria, proseguiría con la llamada Doctrina Carter inspirada por Brzezinski (1980), cuyo objetivo era la implementación en la zona del llamado “caos constructivo”. Dicho concepto se basa en la máxima atribuida al emperador romano Julio César “divide et impera”, para lograr la instauración de un campo de inestabilidad y violencia en la zona y originar un caos que se extendería desde Líbano, Palestina y Siria a Iraq y desde Irán y Afganistán hasta Pakistán y Anatolia (Asia Menor) y que sería el desencadenante de la primera Guerra del Golfo, del posterior derrocamiento de Sadam Hussein tras la invasión de Irak y que incluiría la invasión de Afganistán y los ataques a Libia y Siria, según declaraciones del general estadounidense Wesley Clark, ex-comandante de la OTAN.

En consecuencia, asistiremos a la restauración de la doctrina Perry-Holbrooke”,( vigente durante el mandato de Clinton que defendía la implementación de una diplomacia coercitiva coadyuvada por intervenciones quirúrgicas mediante bombardeos selectivos en un un breve espacio de tiempo) y al previsible inicio de la operación militar bautizada como “Free Syria”, con EEUU encabezando una coalición internacional que contaría con Canadá, Reino Unido, Francia, Australia, Turquía, Jordania, Dubai, Qatar y Arabia Saudí como colaboradores necesarios y que se sustentaría en el Capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas ( resolución de la ONU de 1.973). Recordar que dicha resolución de la ONU, prevé un amplio abanico de medidas coercitivas que abarcaría desde sanciones económicas (art. 41) hasta operaciones militares (art.42), en el supuesto de verse amenazadas la paz y la seguridad internacionales y que ya la Administración Obama la utilizó para en una acción conjunta EEUU-NATO, defenestrar a Khadafi.

La operación militar de EEUU contra Siria constaría de una fase terrestre para controlar la zona de Deraa y crear un tapón de contención y la implementación de una zona de exclusión aérea (posiblemente cerca de la frontera con Jordania mediante drones, misiles Patriot y aviones F-16 desplegados en Jordania y Turquía), ayudada por una previa intervención quirúrgica de EEUU para neutralizar los centros de mando y las defensas antiaéreas sirias mediante el lanzamiento de misiles Tomahawk y la utilización de los bombarderos invisibles B-2 Sprit.

La intervención de dicha coalición occidental se prevé limitada en el tiempo ( de 60 a 180 días) y se limitará a una puesta en escena en la que los actores participantes usarán el escenario sirio como banco de pruebas para un posterior conflicto a gran escala, pues el objetivo último del Pentágono sería ocupar una franja terrestre que llegaría por el norte hasta Deraa y por el este hasta Jabal, (territorio que abarcaría la futura República Libre Siria que vería la luz en la futura Conferencia de Ginebra II), con lo que asistiremos a la partición de Sira en dos mitades ( rememorando los Acuerdos de Ginebra de 1.954 que consagraron la partición de Vietnam de dos estados), división que será el caldo de cultivo necesario para la continuación del caos constructivo en la zona.

Por su parte, Brzezinski habría ridiculizado la miopía geopolítica de los lobbys neocon y judío de EEUU al afirmar que “están tan obsesionados con Israel, el Golfo Pérsico, Irak e Irán que han perdido de vista el cuadro global: las verdadera potencias en el mundo son Rusia y China, los únicos países con una verdadera capacidad de resistir a Estados Unidos e Inglaterra y sobre los cuales tendrían que fijar su atención”, pues para Zbig, Siria Líbano e Irán serían tan sólo el cebo para atraer tanto a Rusia como a China y tras desencadenar una concatenación de conflictos locales ( Siria y Líbano), desembocar en un gran conflicto regional que marcará el devenir de la zona en los próximos años y en el que estarían involucrados las tres superpotencias mundiales (EEUU, Rusia y China), así como las potencias regionales ( Israel, Jordania, Egipto, Arabia Saudí,Irak e Irán), rememorando la Guerra de los Seis Días (1.967) y cuyo desenlace podría tener como efectos colaterales el diseño de una nueva cartografía favorable a los intereses geopolíticos de EEUU e Israel.

GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ-Analista

FacebookTwitterGoogle+Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.