Venezuela, ¿en el caos?

Publicado por el 19 septiembre, 2013

Enrique Alfonso Rico Cifuentes

Hablar o escribir sobre Venezuela implica tener en cuenta las diversas versiones sobre ese país hermano, para alcanzar la máxima objetividad posible. Las informaciones difundidas constantemente a través de los grandes medios de comunicación, cuyos propietarios son poderosos grupos económicos, tanto internos en Venezuela como en muchos otros países, y que buscan defender a toda costa sus intereses, han presentado, desde los inicios del gobierno de Hugo Chávez(1999), un país en crisis, desabastecido, en bancarrota, gobernado por dictadores (antes Chávez, ahora Maduro), corruptos, que mantienen en la pobreza, el desempleo, la inseguridad y en una elevada inflación, a la mayoría de la población venezolana. Además, señalan que las decisiones gubernamentales se toman desde Cuba, para intentar convertir al país en una “dictadura comunista”, enemiga de la propiedad privada, la libre empresa y los derechos humanos. Con frecuencia, ridiculizan y caricaturizan a los dirigentes bolivarianos.

Tales medios han desatado una verdadera guerra mediática contra el proceso venezolano, versiones que repiten literalmente varios sectores de la población latinoamericana, incluyendo intelectuales llamados de izquierda, que ven al gobierno de ese país como “populista”, “paternalista”, “mesiánico”, militarista, o simplemente progresista, pero no democrático ni revolucionario. Tampoco podemos caer en el ensalzamiento ciego de lo que ocurre actualmente en la hermana república, por los logros obtenidos en la democracia participativa y popular y en el bienestar general del pueblo, reconocidos, inclusive, por organismos internacionales, como las Naciones Unidas.

Algo de historia:

Durante la IV República (1958-1998), nacida por el Pacto de Punto Fijo luego de la dictadura militar de Pérez Jiménez, la clase gobernante venezolana enfocó la economía y el desarrollo en la producción petrolera y minera para la exportación, con muy poca producción industrial y agropecuaria. Sus gobernantes, en alianza con compañías norteamericanas y europeas, saquearon a Venezuela, se enriquecieron, mantuvieron sus grandes capitales en paraísos fiscales y convirtieron al país prácticamente en otro paraíso fiscal y en una economía de casino (USLAR PIETRI, 1992, p. 13,14, y 152-154). En ese grupo se encontraban, también, altos y medios funcionarios de la poderosa Petróleos de Venezuela S.A. -PDVSA- que, aunque figuraba como una empresa estatal, funcionaba, de hecho, como un Estado dentro del Estado. Las compañías Texaco, Chevron, British Petroleum, Shell y otras, tenían gran participación en la producción, refinación y distribución del petróleo venezolano, y pagaban regalías ínfimas al Estado.

Muchos de los bienes de consumo, incluyendo los alimentos, fueron importados. La oligarquía venezolana adquirió latifundios improductivos, cadenas hoteleras y medios de comunicación, los cuales, hasta hoy siguen siendo fundamentalmente privados. La mayoría del pueblo recibió apenas migajas, siendo poco beneficiado en salud, educación, empleo, y otros derechos, aunque el Estado apareciera como paternalista, liberal y de bienestar, manejado por los partidos Acción Democrática (AD) y Copei (socialcristiano), quienes engañaron, defraudaron y reprimieron violentamente al pueblo.

La inconformidad popular, e incluso en algunos sectores progresistas y nacionalistas de las Fuerzas Armadas, comenzó a manifestarse, mucho antes de Chávez, de manera masiva, desde los inicios de la década de los 60, concretada en rebeliones cívico-militares (1962), entre otras: el “guairazo”, el “carupanazo” y el “porteñazo”, contra la política pro-imperialista de Rómulo Betancourt y la “democracia” puntofijista. Dejaron centenares de muertos y miles de heridos, además de la fuerte represión estatal en los días posteriores, pero también la enseñanza de que la unión cívico-militar era el camino para instalar una verdadera democracia, unión que se consolidó con la Revolución bolivariana liderada por Chávez.

Surgimiento de la izquierda revolucionaria. A lo anterior se sumó la influencia de la Revolución Cubana (1959), que impulsó la creación de grupos insurreccionales en varios países de América Latina, incluyendo a Venezuela, donde se realizaron varias acciones armadas y fuertes debates en la izquierda revolucionaria frente a la combinación de la lucha armada con la práctica democrática. El Estado venezolano reaccionó ante la “amenaza comunista” y, con la ayuda de los Estados Unidos, combatió y desarticuló a los grupos armados, que prácticamente desaparecieron en la década de los 80. Sobrevivió una izquierda democrática, electoral, que fue siendo asimilada por el sistema bipartidista. Se mantuvieron algunos grupos de izquierda más radical, como el Partido Comunista y otros pequeños grupos marxistas.

Se produjo, además, un gran proceso de endeudamiento del Estado, en las décadas de los 70 y los 80, que convirtió a Venezuela en el cuarto país más endeudado de América Latina (después de Brasil, México y Argentina). Esto fue ocasionado por la baja del precio internacional del petróleo, desde 1976, y el Estado derrochador, con gastos descomunales a favor de unos pocos (MEJÍA, 2009, p. 60-68). Por la falta de autonomía y nacionalismo de tales gobiernos y el mal manejo de la deuda, se originó lo que se conoció como estallido de la “crisis de la deuda” en este continente, en la década de los 80. Para afrontarla, les fueron impuestas a los países latinoamericanos, incluida Venezuela, las medidas neoliberales del Fondo Monetario Internacional y del Consenso de Washington: alza de tarifas de servicio público, transporte y alimentos; reducción de gastos sociales: salud, educación, vivienda, salarios, pensiones; privatización de empresas estatales y despidos masivos.

El pueblo venezolano reaccionó con el famoso “Caracazo” (27 de febrero de 1989), saqueó almacenes y bancos para mitigar el hambre y despertó la conciencia social en importantes sectores poblacionales al plantearse la necesidad de un cambio radical en el sistema imperante. El Estado respondió con una violenta represión que dejó centenares de muertos, miles de heridos y encarcelados. También se venía gestando, desde el comienzo de los 80, un movimiento clandestino bolivariano, dentro de la mediana y baja oficialidad de las Fuerzas Armadas. El “caracazo” animó más a dicho movimiento hasta producirse la insurrección militar del 4 de febrero de 1992, comandada por el entonces Teniente Coronel Hugo Rafael Chávez Frías.

Aunque el 4 de febrero fracasó en sus propósitos de tomarse el poder en la ciudad capital, Chávez lanzó, en ese momento, su famosa y premonitoria frase “por ahora no se cumplieron los objetivos” y despertó más la conciencia de los demócratas dentro de las Fuerzas Armadas y del pueblo, quienes vieron en la figura de este dirigente un proyecto político revolucionario y bolivariano. Viene la consecución del poder político por la vía electoral, en diciembre de 1998, con gran apoyo popular. “Chávez es la expresión de la multiculturalidad del pueblo venezolano y de la construcción compartida de una forma de reconocernos como pueblo”, dicen los historiadores Haiman El Troudi y Luis Bonilla-Molina (EL TROUDI y BONILLA-MOLINA. Edición Internet).

La Venezuela actual:

Es necesario hacer un balance objetivo, basado en fuentes de información fidedignas y en análisis de autoridades intelectuales críticas e imparciales, de lo ocurrido desde el ascenso del gobierno de Hugo Chávez (1999) hasta hoy, y si ha habido avances, retrocesos o estancamientos en la solución de los problemas existentes, sin magnificar los errores ni minimizar los logros, o viceversa.

Logros y avances:

Presentamos unos datos estadísticos que muestran logros y avances significativos en todas las áreas sociales, durante los más de 14 años de gobierno bolivariano, tomados de las entidades UNESCO, UNICEF, el Instituto Nacional de Estadística -INE- de Venezuela, el Banco Central de Venezuela -BCV-, los cuales están disponibles en Internet para consulta del público en general, y desmienten las falsas versiones frecuentemente difundidas sobre la realidad venezolana.

En junio de 2013, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación -FAO- hizo reconocimiento internacional a Venezuela por estar en los 18 primeros países del mundo que han luchado en los últimos años contra el hambre, junto a otros países latinoamericanos, africanos y asiáticos (Colombia no se encontraba ni siquiera en los 38 primeros en esa lucha). La FAO reconoció que el 94.6% de los hogares venezolanos consumen 3 o más comidas al día (Ciudad CCS, Caracas, 24 junio 2013, p. 13.), contradiciendo las afirmaciones de la oposición venezolana de que 4 millones de venezolanos se acuestan con hambre (Declaraciones de Henrique Capriles en su campaña presidencial, para abril 2013).

Creación y promoción del poder popular

La democracia burguesa, liberal, sólo contempla la llamada “democracia representativa”, que implica la elección “popular” para cargos públicos, elecciones que son, muchas veces, manipuladas, compradas y fraudulentas, para que las clases dominantes se perpetúen en el poder político y en el dominio económico, ideológico y cultural. Por presiones populares durante varias décadas y por los diversos intentos socialistas en varios países, la democracia liberal ha permitido mínimos avances en una democracia participativa, siempre y cuando ésta no ponga en peligro los intereses de los poderosos.

En la Venezuela de los últimos 14 años han ocurrido avances mayores en este aspecto, concretados en: la creación y promoción del poder popular. “La participación popular está legalizada en las Leyes del Poder Popular (Consejos Comunales, Comunas, Sistema Económico Comunal, Contraloría Social, Planificación, entre otras)… En el Sistema Económico Comunal, a diferencia de la economía basada en el capital, que maximiza el interés del propietario individual (accionista), se tiende a maximizar el interés de la comunidad y de los productores asociados”. (http://www.ine.gov.ve/documentos/Social/IndicadoresSocioeconomicos/Pol%C3%ADtica_Social_y_Logros.pdf )

Según la Ley Orgánica de los Consejos Comunales (26 noviembre de 2009), éstos son “instancia de participación para el ejercicio directo de la soberanía popular y su relación con los órganos y entes del Poder Público… en el marco constitucional de la democracia participativa y protagónica… que permiten al pueblo organizado ejercer el gobierno comunitario… en la construcción del nuevo modelo de sociedad socialista de igualdad, equidad y justicia social”. (Art. 1 y 2).

Existen alrededor de 35 mil consejos comunales en todo el territorio nacional, en íntima relación con los poderes institucionales locales, municipales, estadales y nacionales. Además, se han creado numerosas emisoras, canales de televisión y periódicos locales comunitarios, que buscan contrarrestar el gran poder mediático de las poderosas empresas de las telecomunicaciones y periodísticas, tanto internas como internacionales.

Otro importante logro, que cubre prácticamente todos los servicios y actividades de la sociedad venezolana, son las Misiones: organizaciones sectoriales creadas por el Gobierno Nacional, con financiamiento del Estado, principalmente mediante la política de redistribución de la renta petrolera, la que, antes de 1999, era acaparada por la alta burocracia del Estado y las empresas petroleras extranjeras. Existen alrededor de 35 misiones que abarcan educación, salud, alimentación, vivienda; protección a la tercera edad y a las madres cabeza de hogar, a la juventud, los deportes, la cultura. Ellas han permitido elevar el nivel de vida del conjunto de la población, han originado un gran apoyo popular a tales políticas, que se reflejan (a pesar de los altibajos) en las consecutivas victorias electorales para el Estado Bolivariano. Por razones de espacio, aquí sólo referenciamos:

– Misión Robinson: Redujo a cero el analfabetismo en Venezuela.

– Misiones Barrio Adentro (I y II): Crearon 10 mil nuevos puestos de salud, centros médicos de atención integral y hospitales, en todo el territorio nacional; llevó la salud gratuita, como un derecho humano básico, al conjunto de la población.

– Misión Alimentación: Promoción de supermercados populares, subsidiados por el Estado, lo que ha proporcionado alimentos de buena calidad para la mayoría del pueblo, con un 40% más barato que el precio comercial. En todo el país se encuentran 13 mil puntos de distribución de MERCAL, PDVAL, BICENTENARIOS, de lo cual se beneficia también la clase media y alta, que después de que llegan a su casa con el mercado, comienzan a despotricar del gobierno.

– Misiones educativas: Promoción de la conciencia histórica, patriótica, bolivariana y socialista, en la educación primaria y secundaria.

– Misión Ribas: 23 nuevas universidades e institutos tecnológicos. La matrícula universitaria se triplicó, en comparación con los inicios del gobierno de Chávez. -Gran Misión Vivienda: Vivienda gratis a las víctimas de catástrofes naturales, que perdieron su vivienda. A muy bajo costo a sectores populares que no la poseen, con créditos a muy bajo interés y a largo plazo. En julio de 2013 iban entregadas 400 mil, con sólo dos años de haber empezado el programa. El proyecto es completar 3 millones de viviendas y tener cero pobreza al final de la década.

Lo anterior se compagina con la Estrategia del Gobierno de la Eficiencia en la Calle, trazada por el presidente Nicolás Maduro, en el inicio de su mandato (19 abril 2013). Consiste en el traslado del mandatario nacional y/o sus ministros a las regiones o comunidades para enterarse directamente de los problemas específicos y ofrecer soluciones concretas, en coordinación con la comunidad. En los primeros cien días (28 de julio) de aplicación de esta Estrategia (TELESUR, 28 de julio de 2013), fruto de las discusiones con las comunidades populares en 19 Estados y en el Distrito Capital, se aprobaron 2.450 nuevos proyectos por un valor total de más de U$S 16 mil millones para el pueblo. En esa fecha, el presidente Maduro presentó 12 líneas de trabajo para hacer realidad tales proyectos y recursos:

1ª. Completar la construcción del gobierno popular con el propósito de ejecutar los proyectos, con la participación efectiva del pueblo.

2ª. Mesa de coordinación de gobierno en cada Estado, dirigida por el respectivo gobernador, con el fin de iniciar de manera inmediata los proyectos aprobados.

3ª. Consolidar y ampliar el movimiento por la paz y la vida, contra la inseguridad y la delincuencia, para la consecución de la patria segura.

4ª. Acelerar la recuperación de la economía nacional, concretada en la lucha contra la inflación y el desabastecimiento, y el impulso a la Venezuela productiva, en unión con los empresarios patriotas y nacionalistas.

5ª. Tomar, con más fuerza, las misiones y grandes misiones. Establecer mesas coordinadoras en cada Estado, con visitas casa por casa para afrontar las diversas necesidades. Duplicar el número de mercales, pedevales, bicentenarios, abastos Venezuela, y así el pueblo siempre disponga de alimentos y demás productos de primera necesidad a muy bajo precio.

6ª. Gran Misión Eficiencia o Nada, en la lucha contra el burocratismo y la corrupción. Conformación de un equipo secreto de investigadores, con el fin de descubrir a los corruptos que se visten de rojo o de la misma derecha fascista. “Todo corrupto es contrarrevolucionario, capitalista y antichavista”, expresó Maduro.

7ª. Consolidación de las Comunas, durante los meses de agosto y septiembre del 2013, para vivir en la realidad el socialismo, con el autogobierno popular y los consejos comunales, que superen el capitalismo y el egoísmo.

8ª. Acelerar el plan eléctrico contra el sabotaje y la ineficiencia. Se han producido 700 megavatios extras y se han ahorrado varios centenares con el plan consumo responsable.

9ª. Fortalecer el gobierno militar de calle. Ir hasta la última guarnición y escuela militares para mejorarlos.

10ª. Impulsar una revolución en la cultura y las comunicaciones, con el propósito de fortalecer los valores y conocimientos de patria y dignidad.

11ª. Mantener una poderosa política internacional, de integración e independencia, en: Alba, Unasur, Celac, Mercosur, Petrocaribe, Caricom.

12ª. Consolidar la fuerza política y social de la Revolución Bolivariana, mediante la unidad del PSUV, el Polo Patriótico y los demás grupos y partidos políticos que la apoyan, para el triunfo electoral del 08 de diciembre del 2013 (elección de alcaldes y concejos municipales).

Desarrollo industrial y agropecuario:

– La Gran Misión Vivienda ha jalonado otros sectores de la economía. La producción de los materiales de construcción ha sido nacionalizada: cemento, producción de hierro y acero, ladrillo, ventanas, maderas. La expropiación con indemnización de varias empresas de productos lácteos, pasando a manos de los trabajadores.

– Acuerdos con China: la fabricación interna estatal de celulares, portátiles, implicando la transferencia tecnológica. Además, “la cooperación bilateral estratégica en materia de finanzas, energía y tecnología avanzada, bajo una zona económica especial… acuerdos a través del Fondo de Cooperación Binacional para el financiamiento de proyectos en el país suramericano en áreas como Infraestructura, Desarrollo Social, Agricultura, Minería, Energía, Tecnología, Petroquímica, Integración Industrial y Asistencia Técnica” (TELESUR, 19 julio 2013).

– Construcción y lanzamiento de dos satélites con asesoría china. Nacionalización y tecnificación de la empresa de telecomunicaciones CANTV, con tarifas económicas para la población en su conjunto. Fabricación de tractores con asesoría rusa.

– Promoción de centenares de empresas comunitarias agropecuarias, para la producción de alimentos vegetales, cárnicos y peces. Rescate de numerosos terrenos ociosos para dicha organización económico-social. Sin embargo, todavía Venezuela importa el 30% de productos alimenticios, mientras que al principio de la revolución bolivariana importaba el 80%. El país se encuentra en vías de lograr la soberanía alimentaria en el transcurso de la presente década.

– Recuperación para el Estado y el pueblo venezolanos de Petróleos de Venezuela -PDVSA-, antes en manos de la oligarquía venezolana. Redistribución social de sus beneficios a través de las Misiones, los mercados populares PDVAL y del proyecto Petrocasa, que construye viviendas para los sectores populares, incluyendo en los materiales de construcción “desechos” industriales de la refinación del petróleo. Diversificación de la exportación, que incluye 500 mil barriles diarios a China, con la proyección al millón diarios.

– Creación de la Misión Mercosur: Como dice la embajadora de Venezuela ante este mercado regional, Isabel Delgado, esta Misión “tiene como objetivo el impulso de la Venezuela soberana, productiva y diversificada económicamente que apuntala hacia el comienzo y solidificación de la ‘gran era exportadora’… la inyección de 500 millones de dólares adicionales para el Fondo Bicentenario Alba-Mercosur, destinado a financiar el desarrollo de la pequeña y mediana industria en el país”. (http://informe21.com/economia/mision-mercosur-es-el-comienzo-de-la-gran-era-exportadora-de-venezuela

Avances en otros aspectos:

En seguridad: Ha habido, en los últimos meses: notoria disminución en los homicidios y atracos; mayor vigilancia policial en las calles de las ciudades y en las carreteras; implementación de una cultura de paz y de convivencia ciudadana, desde el Estado y en las diversas comunidades. Se destaca la creación de la Universidad Nacional Experimental de Seguridad (UNES), con cuatro programas: Policial, Penitenciario, Investigación Penal y Bomberil (Ciencias del Fuego y Seguridad contra Incendios), “bajo la premisa de una educación transformadora y humanista” (Diario Vea, Caracas, 02 julio 2013, p. 12).

En lucha contra la corrupción: Durante los 4 meses de gobierno de Maduro, se han producido la detención y judicialización de alrededor de 30 funcionarios públicos, que han incurrido en corrupción: del SENIAT (Servicio Nacional Integrado de Administración Tributaria); de INDEPABIS (Instituto para la Defensa de las Personas en el Acceso a Bienes y Servicios); del SAIME (Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería) (Ciudad CCS, 24 junio 2013, p. 13. TELESUR, 20 julio 2013); del presidente de la estatal Ferrominerales y del Gobernador del Estado Guárico (“chavista”) (Declaraciones de Maduro, TELESUR, 14 agosto).También: allanamientos de caletas repletas de bolívares y dólares, donde se hacían negocios oscuros. El presidente Maduro ha declarado varias veces: “El que roba no es socialista”. A mediados de agosto, Maduro lanzó la campaña de Emergencia Nacional contra la Corrupción, con el objeto de crear leyes más fuertes contra este mal. Igualmente, el Ministro de Industrias, Ricardo Menéndez, presentó el plan para sanear el sistema de comercialización soberano, para evitar intermediarios, sobornos, comisiones para obtener privilegios económicos, en el sistema de intercambio comercial. (TELESUR, 14 agosto 2013)

Proliferación de eventos culturales y deportivos en espacios abiertos: -Inclusive donde antes iba sólo la burguesía, como al Fuerte Tiuna y al Complejo Teresa Carreño (en Caracas), o donde no había ninguna actividad de este tipo. -Rescate de numerosos jóvenes de la drogadicción y la delincuencia a través de diversas actividades artísticas y del implemento del Sistema de Orquestas Sinfónicas Infantiles y Juveniles, que hoy en día incluye 600 mil niños y jóvenes (cuando llegó Chávez eran 200 mil); el proyecto es llevar este número al millón, en el 2019, con apoyo del Estado venezolano. -Se encuentra en marcha el “Proyecto de Primera Ley Orgánica de Cultura”, propuesto por la Asamblea Nacional (www.asambleanacionalgob.ve). -Creación de la Villa del Cine, que está promoviendo el cine nacional y latinoamericano, con temáticas históricas, literarias, de danza y teatro.

Promoción de la dignidad nacional, rescate de la historia nacional, del sentido de pertenencia a la patria, de las tradiciones culturales, a nivel institucional educativo y en el impulso al arte y la cultura en sus diversas manifestaciones.

Estrategia de Guerra Popular de Resistencia, con fuerte unión cívico-militar, en la Defensa Integral Nacional:

El libro del coronel Menry Fernández (coordinador de Estudios de Posgrado de la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela), titulado “De la Guerra Popular de Resistencia, Historia, Filosofía y su aplicación en Venezuela”, se ha convertido, prácticamente, en el “Manual de Guerra Popular de Resistencia de la Universidad Militar y además ha estado en discusión en las comunidades” (FERNÁNDEZ, 2013, p. 3). Plantea la “imbricación entre lo cívico y lo militar para poder expulsar a ese enemigo militar y tecnológicamente superior”. (Ibíd.)

Según el coronel Fernández, a partir de 2005 ha habido un proceso continuo de entrenamiento de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana -FANB-, las Milicias y el Pueblo, con ese objetivo estratégico. A partir de 2010, con la Ley Orgánica de Fuerza Armada, se crearon las Regiones de Defensa Integral y se adecuó la estructura militar y popular para enfrentar las agresiones del Imperio. Dichas agresiones incluyen la “Guerra de Cuarta Generación”: “Una guerra diseñada para el siglo XXI, por las grandes corporaciones, el poder mediático, el capital transnacional y el complejo militar industrial” contra “aquellas naciones que han decidido el camino de la soberanía plena y de la independencia” (Ibíd.), como es el caso de Venezuela y otros países latinoamericanos. También incluyen: las operaciones psicológicas sobre las poblaciones; la utilización de la tecnología para ocasionar desastres y desequilibrios atmosféricos; ataques bacteriológicos, operación de “manos blancas” y “manifestaciones” oposicionistas contra el gobierno revolucionario, con el fin de crear condiciones jurídicas y políticas para una invasión militar extranjera, o para una guerra civil con la posterior “intervención humanitaria” de las potencias. La FANB y el pueblo revolucionario venezolano están preparados para afrontar esos tipos de agresiones.

Presencia internacional:

Venezuela ha jugado un papel de liderazgo en la creación de importantes procesos de integración latinoamericana, a niveles superiores y más sólidos que los que se intentaron en épocas anteriores (ALALC, ALADI, PACTO ANDINO, SELA, el primer MERCOSUR). En los últimos años, se han conformado importantes bloques regionales que manifiestan altos grados de soberanía, autonomía y acuerdos comerciales, culturales y de solidaridad: ALBA, UNASUR, CELAC, PETROCARIBE, CARICOM, MERCOSUR (renovado). En julio de 2013, el presidente Maduro propuso unificar Mercosur, Alba, Petrocaribe y Caricom, para constituir un poderoso bloque económico, político, social y cultural, de 24 países latinoamericanos y caribeños, independientes de cualquier potencia.

“Vivimos no una época de cambios, sino un cambio de época”, ha dicho, con frecuencia, el presidente ecuatoriano Rafael Correa, para hacer ver que se acabaron los años del colonialismo y del neocolonialismo en el continente latinoamericano. Lamentablemente, todavía existen varios países, como Colombia, que no han ingresado en ese camino autónomo, de verdadera soberanía nacional y democracia popular, sino que siguen manteniendo la mentalidad y las políticas colonialistas, neocolonialistas y neoliberales. Se está gestando, en América Latina, un polo progresista y revolucionario, con importantes elementos socialistas, en un período de transición al socialismo, en el cual existen todavía, con fuerza, formas capitalistas de producción, distribución y finanzas. Ese polo está concretado en el Alba. Además, Venezuela ha diversificado sus relaciones internacionales, de manera autónoma y soberana. Se ha salido de la órbita norteamericana y ha consolidado acuerdos e intercambios económicos, sociales y culturales, con Rusia, China, Irán, Vietnam, India, Suráfrica y otros, en plano de igualdad y respeto mutuo.

Dificultades, problemas, errores.

Los problemas existentes hoy en día en Venezuela son, fundamentalmente, herencia histórica de épocas anteriores, en particular de los gobiernos de “Punto Fijo” (1958-1998): pobreza, inseguridad, delincuencia, corrupción, burocratismo e ineficiencia en la administración pública; débil producción agraria e industrial, país dependiente de la renta petrolera (manejada, antes, principalmente por compañías transnacionales) y de las importaciones; la cultura del dinero fácil y el consumismo (todavía predominantes en varios sectores de la población, y más con el aumento de la capacidad de compra de los últimos años); rezagos en el tradicional despojo territorial a comunidades indígenas por la explotación extractivista petrolera y minera, sobre todo en los Estados Zulia y Bolívar (QUINTERO, 2013, p. 6-8), agudizado por las agresiones de latifundistas, ganaderos y grupos mafiosos. También, hubo errores en la última campaña presidencial (abril 2013), que fue una de las causas de la pérdida de más de un millón de votos del chavismo. Sin embargo, ha habido significativos avances positivos frente a tales problemas, como lo señalamos en páginas anteriores. Respecto a las comunidades indígenas, éstas, en general, se han incluido en el desarrollo y las políticas nacionales desde la Constitución Bolivariana (1999) y se han protegido con 54 leyes aprobadas por la Asamblea Nacional.

Resaltamos la vieja y candente zona fronteriza con Colombia (alrededor de 2.200 kmts.), donde subsisten todavía varios problemas: contrabando de productos venezolanos a Colombia (en ocasiones con sobornos a algunos miembros de la guardia venezolana fronteriza); actividades de bandas de narcotraficantes y de otra clase de delincuentes a ambos lados de la frontera. Los presidentes Santos y Maduro se reunieron el 22 de julio de 2013, en la zona fronteriza venezolana (Puerto Ayacucho), donde plantearon la voluntad política para afrontar tal situación en forma conjunta, lo que se ha venido desarrollando en mesas conjuntas de trabajo de ambos países.

¿Es socialista su modelo?

El socialismo no se construye por decreto, ni de la noche a la mañana, y no existen modelos esquemáticos al respecto. Es un camino largo y tortuoso, con avances y retrocesos, con poderosas fuerzas opuestas internas y externas.

Existen sectores intelectuales de izquierda que creen tener el marxistómetro o el socialistómetro en el bolsillo para medir los procesos actuales, y solamente aceptan el “socialismo puro”, que no puede tener ningún rezago de capitalismo, y andan pontificando sobre la validez o no de los esfuerzos concretos por construcción del socialismo (con todas sus dificultades) en determinados países latinoamericanos. Y lo peor, pronostican posibles e inminentes fracasos de tales procesos si no se ajustan a los “esquemas teóricos” de la biblia “marxista-leninista”. Es decir, han convertido al marxismo-leninismo en una religión dogmática y cerrada, y pretenden aplicarlo mecánicamente a las circunstancias actuales, desconociendo los avances en procesos concretos e ignorando el famoso postulado de Lenin: “El marxismo es el análisis concreto de las situaciones concretas”. Esto no significa que no apliquemos un pensamiento crítico y constructivo en tales análisis, y valoremos, en sus justas dimensiones, los logros, las dificultades y los errores (sin minimizarlos ni magnificarlos), como hemos intentado hacerlo en el presente ensayo.

No importa el nombre que se le ponga al proceso bolivariano, como dicen el vicepresidente boliviano Álvaro Linera y la científica social Marta Harnecker (HARNECKER, 2012. Edic. Internet). Lo válido es la autonomía, la independencia, el bienestar social general, la dignificación del ser humano, la promoción del buen vivir, o vivir bien, (como lo señalan los presidentes Rafael Correa y Evo Morales), el respeto al medio ambiente, la amplia participación democrática y popular en todas las instancias económicas, políticas, estatales, sociales, culturales y ambientales, locales, regionales y nacionales. Se resalta la unión cívico-militar revolucionaria y bolivariana, con sentido socialista. Venezuela va en ese proceso, a pesar de las dificultades, los errores y las fuerzas opositoras internas y externas.

Es necesario mantener vivos los aportes del líder Hugo Chávez. Como señala el científico social argentino Néstor Kohan, Chávez “retomó las justas rebeldías que gritaban ‘Otro mundo es posible’ y cuestionaban el neoliberalismo pero les dio varias vueltas de tuerca. Ese otro mundo posible no puede ser otro que… el socialismo. Lo gritó en las narices del imperio, en la frente de la derecha y en la nuca del mundo progresista. Si te gusta, bien, y si no, también. Dio vuelta a una página de la historia. Ya nada fue como hasta entonces”. El Comandante bolivariano puso sobre el tapete los desafíos del mundo contemporáneo y su respuesta en la construcción del socialismo, cuando hablar de este último estaba considerado anacrónico o prácticamente prohibido. (KOHAN, 2013, edic. internet). El proceso revolucionario bolivariano es un faro, una luz de esperanza para los pueblos latinoamericanos.

 

(ARGENPRESS.info)

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* Enrique Alfonso Rico Cifuentes es filósofo, politólogo, profesor universitario colombiano.

Bibliografía:
– www.telesurtv.net
– EL TROUDI (Haiman), BONILLA-MOLINA (Luis). Historia de la Revolución Bolivariana. Pequeña Crónica 1940-2004. www.monografias.com/trabajos 20/revolucion-bolivaria/revolucion-bolivariana.shtml
– FERNÁNDEZ, Menry (2013). “Preparación del Pueblo para la Defensa Integral” Colarebo Impreso, Caracas, mayo, p. 3. (www.colarebo.org). Entrevista realizada por: Gerónimo Pérez Recaniere y Lourdes Manrique.
– HARNECKER, Marta (2012). “Cinco reflexiones sobre el socialismo del siglo XXI”. Revista Science and Society, abril 2012, Vol.76, no. 2. Edición Internet.
– KOHAN, Néstor (2013). “Hugo Chávez, el odio del imperialismo y de las burguesías, el amor de los pueblos rebeldes”. http://www.rebelion.org/autores.php?id=45
– MEJÍA VERGNAUD, Andrés (2009). El Destino Trágico de Venezuela. Con o sin Chávez. Bogotá: Tierra Firme Editores.
– QUINTERO WEIR, José Ángel (2013). “El barril de petróleo y el drama de los pueblos indígenas”. Le Monde Diplomatique (edic. Colombia), Bogotá, julio, p-6-8.
– USLAR PIETRI, Arturo (1992). Golpe y Estado en Venezuela. Bogotá: Editorial Norma.

 

http://www.argenpress.info/2013/09/venezuela-en-el-caos.html

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