La revolución imperdonable

Publicado por el 22 mayo, 2014

Manuel E. Yepe

¿Habrá un límite? ¿Estados Unidos nunca dejará de intentar derrocar al gobierno cubano? Libros enteros se han escrito documentando la forma implacable con que Washington ha intentado deshacerse del horrible socialismo en la pequeña isla de Cuba. Desde invasión militar, a repetidos intentos magnicidas, hasta un bloqueo que el asesor de seguridad nacional de Clinton llamó   “las sanciones mas omnipresentes jamás impuestas a una nación en la historia de la humanidad” (“the most pervasive sanctions ever imposed on a nation in the history of mankind”).
Así, con la característica  ironía y buen humor de sus escritos, comienza William Blum el editorial en la edición más reciente de su Anti Empire Report, con el título “Cuba de nuevo, aún, por siempre”.

 

“Pero jamás se acercan siquiera al éxito. El maldito socialismo sigue inspirando a la gente por todo el mundo. Es lo que escogen. ¿Acaso proveer gratuitamente, o a bajo costo, atención de salud, educación, alojamiento, alimentación y cultura es tan importante? Es una desgracia”.
“Y ahora el “Twitter cubano” – un complejo sistema elaborado y establecido secretamente por el Agencia estadounidense para el desarrollo internacional (USAID) cuyo objetivo es provocar una primavera cubana similar a las que lograron promover en Egipto, Siria, Libia.
“Es una lástima que haya sido descubierto, porque todo el mundo sabe lo maravillosas que han resultado las primaveras árabes”.
Según Blum, USAID buscó primero construir un público, en su mayoría de jóvenes, que serían empujados hacia la disidencia cuando la red de mensajería “alcanzara una masa crítica para que los disidentes pudieran organizar “turbas inteligentes” capaces en cualquier momento de desencadenar manifestaciones políticas para “renegociar el equilibrio de poder entre el estado y la sociedad “.
Luego que su plan fuera revelado el 3 de abril, la USAID se ha vanagloriado de que “los cubanos fueron capaces de hablar entre sí y nos sentimos orgullosos de ello”. ¿No será que la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos trabaja para el gobierno cubano?”, pregunta Blum.
La Associated Press, que difundió la noticia sobre el escándalo Zunzuneo, nos pide que creamos que la “verdad” acerca de las cosas más importantes en el mundo es mantenida oculta de los cubanos por el régimen de Castro y que el “Twitter cubano” le habría abierto los ojos de la gente.
Pero ¿qué información es la que los cubanos no han podido conocer? En todo caso, no se trata de un complot del gobierno para ocultar información peligrosa sino de un asunto de disponibilidad técnica y prohibitivo costo provocado por los Estados Unidos y las corporaciones norteamericanas.
Los cubanos de la isla están en constante contacto con sus parientes en Estados Unidos. Reciben por televisión programas y noticias de todas partes, incluidas tanto CNN como TELESUR, importantes conferencias internacionales sobre temas políticos, económicos y sociales se celebran en Cuba constantemente. “Hay que preguntar a la USAID y a los medios estadounidenses: ¿cuáles son los grandes y oscuros secretos que el molesto gobierno comunista cubano esconde a su pueblo?”
En todo caso, no se trata de un complot gubernamental para esconder información peligrosa sino de limitaciones técnicas y de costo, ambas en buena parte por responsabilidad de Estados Unidos y las corporaciones estadounidenses. Por solo citar un ejemplo, Microsoft impide el uso de su servicio de mensajería Messenger en Cuba.
Cuba y Venezuela han trabajado conjuntamente en un cable submarino para conexión por fibra óptica que esperan les hará menos dependientes de los “gringos” cuando haya sido completado.
Lo que sí está claro es que la  USAID, la CIA, la National Endowment for Democracy (y las filiales de esta última), juntas o por separado, siguen estando siempre presentes en todos los intentos de cambios de régimen por otro favorable a Washington; en las llamadas “revoluciones de colores”, y en los levantamientos o “primaveras” al estilo del Medio Oriente que provocan un gran caos y dejan mucho sufrimiento a nuestro viejo y cansado mundo.
William Blum es un ex funcionario del Departamento de Estado de Estados Unidos, periodista, escritor, crítico y activista político especializado en temas de terrorismo y sobre Cuba. Blum critica severamente a Estados Unidos y a su política exterior, sobre todo, en el contexto de terrorismo.
Para Blum, que ha investigado el caso de Cuba después de la Revolución de 1959 y la política estadounidense hacia esta nación, Washington considera que “así como la Revolución de las Trece Colonias y la Revolución Francesa fueron buenas, la Revolución Cubana debe ser combatida y destruida porque es mala. Es una “revolución imperdonable”.
Mayo 23 de 2014.

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