La sociedad del espectáculo

Publicado por el 21 agosto, 2014

Hugo SALINAS

La société du spectacle es un libro escrito por Guy Debord, filósofo, cineasta, político; y publicado en Paris un año antes de La révolte de Mai 68. Sus críticas mordaces y profundas a una economía de mercado floreciente, con una avasalladora preferencia por el consumismo, dentro de una desigualdad creciente, alimentaron el alma revolucionaria de una juventud pisoteada, manipulada; y que había osado tomar su destino en sus manos. ¿Lo logró realmente?

¡Al ladrón, al ladrón…! Es la nueva imagen de la sociedad del espectáculo de nuestros tiempos. Es un delincuente que, pasándose por santo, alarma a la población y distrae su atención para salirse con las suyas. Los dos ladrones, el que huye a toda carrera y el que se aleja muy tranquilamente, una vez más, lograron su objetivo. Es el sello de la nueva sociedad del espectáculo que ahora estamos viviendo.

Un corrupto que increpa a otro corrupto, un victimario que denuncia a otro victimario, un policía que mata a otro policía inculpado de narcotráfico, para cubrir a su gremio de narcotraficantes, una ONG que nos apoya financieramente en nuestra lucha por preservar el medio ambiente, ocultando al verdadero responsable… Y los actores no faltan porque, además, son bien pagados, según su rol y nivel de jerarquía en la “institucionalidad” del país y del mundo.

Esta sociedad del espectáculo nos brinda circo para todos los gustos, como la del presidente de la república quien dirige personalmente la captura de alguien que,  lo sabe perfectamente porque es su cómplice, ha tomado otra vía para escapar a la “justicia”. O la del jefe de la policía que lanza todas sus huestes para atrapar a un fugitivo (un miserable odontólogo) mientras otros peces gordos, muy discretamente, salen por la puerta falsa de la prisión con la ayuda del “poder judicial”. O una jauría de magistrados que reclama respeto a sus sentencias o amparos, sabiendo perfectamente que estos facilitan el latrocinio o la evasión de culpables… La noche llega, los telones caen y todos duermen muy plácidamente. La función estuvo “genial”.

Actualmente, un rol primordial en esta sociedad del espectáculo están jugando las dos grandes corporaciones de los medios de comunicación masiva, escrita, televisada y hablada: El Comercio y La República. Además de que son ellos quienes se llevan la parte principal de la torta de los gastos publicitarios y “otros” del Estado, son ellos los que se encargan, minuto a minuto, de digitar a los responsables y a los inocentes, de señalar los nichos a escarbar, de mostrar los interiores escalofriantes de las instituciones a cuestionar…

Cada nuevo día nos lanzan al rostro nuevos “paquetes” malolientes. Por cierto, veraces, tanto que algunos de los miles de cuestionados son interpelados. Pero, ¿tienen la real intención de resolver los males del país? ¿O es que simplemente están alimentando a los seres humanos convertidos en bestias de carga, a fin de que sus amos sigan sacándoles el máximo provecho?

Un problema todavía no está resuelto que aparece otro de mayor envergadura. Pobre lector, televidente o escucha, que con tanta basura entre manos no tiene tiempo para respirar menos para reflexionar sobre lo que está pasando con su vida. El ciudadano de a pié ni siquiera se da cuenta que el grueso de los actores son los congéneres de su nivel, pobres y sin trabajo como él, marginados y perdidos en la ruta. Son excepciones a la ley de encontrar a un ministro, o a un presidente de la república dentro de los actores. En todo caso, cuando así sucede, salen con grandes “recompensas” para convertirse en los nuevos millonarios del país.

Pero, ¿a quiénes realmente oculta esta sociedad del espectáculo?  Aquella, cuyo guión está tan bien escrito que tú crees firmemente que estás jugando tu propio partido. ¿Será por el bien del país o de aquellos que, en la sombra, se sirven y se han servido del país?

Más aún, a lo largo de toda tu vida, ¿has visto al presidente de los Estados Unidos acusado de depredar nuestros campos de cultivo, contaminar el medio ambiente, aniquilar poblaciones, corromper a policías, militares, jueces, políticos y presidentes de la república, con el cuento de la lucha antidroga, de la cual ellos se sirven, legal e ilegalmente, a montones?

¿Acaso has visto o escuchado que alguno de la familia Roque Benavides o Romero está dentro de los actores de esta sociedad del espectáculo, a pesar de que se “levantan” miles de millones dólares sin el menor remordimiento? ¿Acaso has visto o escuchado que el accionista principal de una multinacional minera, que ha contaminado a poblaciones enteras, dado muerte por cáncer a sus empleados, haya sido puesto, por lo menos, en el banquillo de los acusados? ¿Acaso, por lo menos en tus sueños, has visto que los accionistas principales de los grandes fondos de pensión y fundamentalmente de los grandes bancos mundiales, que  crean y se sirven de las recientes “crisis mundiales”, hayan sido puestos en el banquillo de acusados por sus latrocinios?

Lima, San Juan de Lurigancho, 20 de agosto del 2014

salinas_hugo@yahoo.com

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