Toma capitalista de universidades en EE.UU.

Publicado por el 4 Abril, 2015

Manuel E. Yepe

El gran crimen contra la educación que se lleva a cabo en Estados Unidos no es la compra-venta de centros universitarios con fines de lucro por las corporaciones sino algo peor.

Es el deliberado “vaciado” desde adentro de los centros de educación superior resultante de la aplicación de una filosofía que considera a ésta como preparadora esencial de educandos para empleos en el mundo de los negocios tras su graduación.

La filosofía, el arte, la historia de las culturas humanas, el pensamiento lógico y crítico, la ética en la toma de decisiones, y las Humanidades en general, habitualmente llamadas “académicas” y consideradas tradicionalmente parte de la definición de la educación universitaria, tienen como función profundizar y ampliar horizontes  así como ejercitarles en el pensamiento crítico. Resultan, para muchos estudiantes, una experiencia única en sus vidas.

Un trabajo del profesor y doctor en filosofía Robert Abele publicado el 25 de marzo de 2015 en la revista COUNTERPUNCH (CONTRAGOLPE) con el título de “Conductos del Capital: la toma del poder capitalista de la educación superior”, identifica tres formas de efectuar este vaciado de la educación superior: 1) enfatizar en cursos de “habilidades básicas” que limitan la capacitación de los estudiantes a los niveles de lectura y de escritura que necesitan los empleadores; 2) catalogar de “exitosos” a centros de estudios que mayor número de  estudiantes aprueben y 3) eliminar o reducir los programas que ensanchen la visión de los estudiantes y les inclinen a la reflexión racional y el análisis de la sociedad y sus tendencias.

Punto focal de este cambio corporativo en la filosofía educativa es –según Abele- el que se refleja en la denominada “iniciativa del community college” (centros universitarios  comunitarios) del Presidente Obama que no promueve la formación académica, sino que reduce la educación superior a capacitación laboral. De ahí que la cadena PBS caracterizara esa iniciativa como “un plan para mejor conectar la formación de estudiantes en centros educacionales superiores comunitarios con determinados tipos de puestos de trabajo en el mercado”, incluso subvencionado con $ 600 millones la capacitación laboral de los trabajadores en las habilidades que necesitan la industria, las empresas, los sindicatos, los centros de educación superior y las organizaciones de entrenamiento, según un comunicado de la Casa Blanca de 14 de abril de 2014.

Parte del proceso de corporativización de la educación ha sido la reducción deliberada o incluso la clausura de los departamentos de filosofía y humanidades en la educación superior, tanto en los centros comunitarios como en las universidades en toda la nación.

En otras palabras, no se puede ser pensador crítico o participar en la profundización del conocimiento de ideas humanas o el desarrollo cultural, si se quiere ser un empleado de una empresa estadounidense.
La filosofía empresarial que está matando a este tipo de programas parte de dos supuestos: 1) que esta educación no tiene una compensación monetaria adecuada para el mundo de los negocios, y 2) que los pensadores críticos y aquellos con conocimientos científicos sociales son peligrosos para la hegemonía corporativa.

“Nadie discute aquí que enseñar habilidades básicas y ofrecer capacitación para el trabajo deba ser parte de la misión de un centro de educación superior- dice Abele. -Pero si ese tipo de entrenamiento se convierte en el principal énfasis de la educación universitaria, el currículo universitario destaca como habilidades necesarias solo aquella que exige el mercado y se hace claro que es esta filosofía educativa la que determina hacia dónde se canaliza el dinero que la nación dedica la educación, la misión y el valor de la enseñanza académica están claramente en riesgo”.

Contrario a eso, el fundador de la nación estadounidense Thomas Jefferson, quien era un firme partidario de lo que ha sido la definición tradicional de la educación universitaria, creyó que: “En una república cuyos ciudadanos deben ser conducidos por la razón y la persuasión, no por la fuerza, el arte del razonamiento resulta de primera importancia. En el proceso democrático existe la necesidad crítica de tener una ciudadanía informada”.

La humanidad se pierde cuando la filosofía de la educación nacional se convierte en una empresa de orientación capitalista extrema y los estudiantes se convierten en mercancías, meros titulares futuros de trabajo; cuando la educación se define por el número de grados aprobados de paso exitoso en los cursos y el número de graduados, restando importancia a la educación basada en el contenido que la mente humana se profundiza y amplía.

La educación está en problemas en Estados Unidos. El peligro no deriva  de la incompetencia del profesor como suelen presentarlo los medios y los políticos de derecha, sino a la falta de visión de políticos y administradores de universidades que no ven más que el flujo del dinero y permiten que instituciones venerables mueran por ser usadas como conductos de capital.
Abril 4 de 2015.

http://manuelyepe.wordpress.com/

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