Nicolás Maduro: Hay una miopía muy grande en el liderazgo actual de Occidente

Publicado por el 10 mayo, 2015
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maduro-moscuMOSCÚ, 9 DE MAYO DEL 2015 – El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, que ha visitado el complejo de estudios de la cadena RT en Moscú, en una entrevista exclusiva para el canal RT en Español, habló sobre el 70.º aniversario de la victoria rusa sobre la Alemania nazi y abordó varios temas importantes.

RT: Señor presidente, muchísimas gracias por la visita.

NICOLÁS MADURO: Bueno, estoy muy feliz, de estar primero en Moscú y acompañar este evento histórico tan importante: los 70 años de la victoria frente al nazifascismo.  Y en segundo lugar, de conocer los estudios, la central de RT, de Russia Today, que, bueno, ha llenado de calidad la televisión internacional en varios idiomas, incluyendo el idioma nuestro.

RT: Usted es uno de los líderes que ha llegado a Moscú para conmemorar el día de la Victoria sobre el fascismo. Podemos decir que ahora hay cierta división: los líderes que han llegado y los que no han aceptado la invitación dando diversas explicaciones. ¿Cuál es su razón para estar aquí en Moscú en este día?

N.M.: Yo creo que no puede haber mezquindad en el sentido histórico. La mezquindad histórica se paga cara, porque, lo dijo el presidente Putin en el discurso en el desfile del día de hoy: “Europa no supo detectar a tiempo y detener la amenaza nazi y fascista” que surgió por allá en la década de los 30 y principios de los 40 ya en Europa y que encarnó para siempre en la historia los proyectos nazifascistas de Hitler, Mussolini, Franco en España. Y Europa hizo la vista gorda un poco apostando en la época a que surgiera el monstruo loco que viniera y acabara con la Unión Soviética. Y no habían podido acabar de otra forma. En aquel tiempo se alentaba, de hecho Hitler fue alentado por las burguesías y sobre todo el sector financiero de la época de toda Europa, no solo de Alemania, de EE. UU. también. Sobre eso hay tanta información que se oculta. Y aquellas apuestas que se hicieron le costaron caro a la humanidad. Muy caro le costó a la humanidad la apuesta contra la Unión Soviética para entonces y que desató esta locura contra la Unión Soviética, contra el pueblo judío, contra las ideas progresistas en la época. Quizás la mezquindad que muestra una parte de Occidente contra la verdad histórica de que fue el Ejército Rojo, fue el pueblo soviético, el pueblo ruso, quien le quebró el espinazo a la maquinaria de guerra nazifascista, quizás haya una miopía muy grande en el liderazgo actual de Occidente o de una parte de Europa Occidental. Creo que hacia allá va dirigido el discurso que ha hecho el presidente Putin, realmente ha sido un discurso bien claro, bien equilibrado, bien sereno, pero muy firme, ¿no? Y la presencia mía aquí, como presidente de la república, además la presencia de Raúl Castro, como líder de América Latina, la presencia del presidente Xi Jinping de China, del presidente de la India, del presidente de Vietnam, de los presidentes de varias repúblicas que estuvieron antes en el campo de la Unión Soviética, es una reafirmación de la voluntad que tenemos. También de la admiración por la historia de Rusia y además, como yo le dije ahora al presidente Putin al despedirme de él hace apenas unos minutos, le dije: “Me voy admirado aún más de la historia de Rusia. Es admirable la historia de Rusia”. Pero le dije: “Más admirable es la historia que está por construirse”. Y él me dijo: “Es cierto y vamos a construirla”, me dijo el presidente Putin. Así que creo que ha valido la pena estar aquí al lado del pueblo ruso en esta hora donde hay amenazas importantes. Pero yo creo que va a prevalecer la paz. También se lo dije al coro que cantó en el almuerzo, no recuerdo el nombre del coro ahorita. Ellos me llamaron para tomarnos una foto y les dije más o menos estas mismas palabras. Y les dije: “Es admirable lo que está por hacer”. Y les tocó a ustedes, a la juventud, a la juventud rusa, a la juventud venezolana, a la juventud de Europa, de Asia, de África, a la juventud de latinoamericana, caribeña, le toca a la juventud asumir el papel de construir otro mundo sin imperios, sin amenazas de guerra, sin bloqueos, sin sanciones, ¿no? Un mundo de respeto, entre iguales. Creo que es el gran mensaje de la conmemoración de los 70 años de la gran Victoria. El mensaje de que un mundo de paz es posible. Y además, es necesario.

RT: ¿Y qué opina? ¿Por qué los demás no han venido?

N.M.: Una percepción ‘cartelizada’ de mezquindad. Mezquindad histórica. La humanidad tiene suficiente fuerza y valores para que esa mezquindad no pase a mayores, ¿no? Un poco lo han calculado creando el conflicto de Ucrania desde hace más de un año, mucho más ensayando las famosas revoluciones entre comillas, porque la palabra ‘revolución’ es tan hermosa que no se le puede vincular a ese tipo de cosas. Ellos lo han llamado ‘revoluciones de colores’ a eso que hacen para rodear a Rusia desde hace más de una década atrás. Y recientemente han creado el conflicto de Ucrania y todas sus consecuencias, han alentado a grupos neofascistas, neonazis, nazis, que enarbolan las banderas de quienes apoyaron la barbarie nazi en esta tierra, en territorio ucraniano y un poco más allá. Y han apostado a crearle un conflicto allá de gran magnitud a Rusia y a Europa en general. Bueno yo creo que, poco a poco, ha ido madurando con cada vez mayor conciencia de que es necesario desactivar ese conflicto y otros conflictos. Y además tomarle la palabra al presidente Putin. El presidente Putin hace varios años planteó aquello de construir una gran vía de comunicación ferrocarrilera, comercial, política, cultural, energética, desde Lisboa hasta acá, hasta Moscú, hasta Rusia. Parece que Europa está obrando contra sí misma, porque fíjense ustedes: se acaban de firmar ayer 40 acuerdos entre China y Rusia. Y ahora la gran ruta del comercio, de la inversión energética, la gran ruta del nuevo mundo financiero, del nuevo mundo comercial, cultural, se va a construir de Moscú a Beijing, prácticamente. Así que creo que en todo esto, con la mezquindad que han demostrado algunos líderes de Europa, quien más pierden son ellos mismos.

RT: En un momento hasta en EE. UU. se ha dicho que Rusia es una amenaza; igual han hecho con Venezuela, que es una amenaza para la seguridad de EE. UU. Pero luego han dicho que eso ha sido solamente un formalismo, que no era así. ¿Por qué han dado ese paso atrás?

N.M.: Yo creo que, en el caso de Venezuela por, digamos, la voz unánime de rechazo al decreto que el presidente Obama firmó el 9 de marzo, declarando a Venezuela como una amenaza. Más bien es un decreto que ha pretendido y pretende amenazar a Venezuela con la toma de un conjunto de sanciones. Y además, el mismo contenido del decreto es una cosa que se pierde de vista en su desproporción, es totalmente desproporcionado. En América Latina y en el Caribe ha habido una postura unánime de nuestros organismos. El ALBA, en primer lugar, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, conformada por 11 países: Nicaragua, Cuba, Ecuador, Bolivia, el Caribe, nosotros… Unasur, que es un bloque conformado por los 12 países de Sudamérica: Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay, Colombia, Perú, entre otros, como Chile. Y la CELAC, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, formada por los 33 países de toda América Latina, desde México hasta la Patagonia, incluyendo todo el Caribe. Lo rechazaron de manera unánime, y además, antes de la Cumbre de las Américas, que se dio exactamente hace un mes, le solicitaron al presidente Barack Obama que derogara o revirtiera el decreto que declara como una amenaza a Venezuela. Eso fue muy contundente. Inclusive el presidente Obama (lo sé muy bien), en conversaciones que tuvo con el Caribe, con líderes de toda América Latina y América del Sur, recibió una respuesta clara. El presidente Obama se dio cuenta que Venezuela no estaba sola, que Venezuela tiene respaldo y apoyo. Hemos logrado construir la unidad en la diversidad. Y además, nuestro Gobierno Revolucionario, que es heredero directo del Gobierno del comandante Chávez es respetado. Respetado por los Gobiernos inclusive de signo ideológico totalmente distinto a nosotros. Ustedes saben que nosotros somos un proyecto revolucionario que se inspira en Bolívar, el libertador Simón Bolívar, que tomó las banderas históricas de nuestra lucha de dos siglos, pero que además ha planteado la construcción de un socialismo del siglo XXI, basado en los valores de Bolívar, del humanismo cristiano, basado en un proyecto democrático, de libertades, de desarrollo compartido, con una visión latinoamericanista. No es cualquier cosa lo que representa la Revolución Bolivariana. Y la Revolución Bolivariana se ha ganado un espacio por la diplomacia de paz que desarrollamos y por la diplomacia solidaria. Se ha ganado un espacio. Por eso es que, antes de llegar a la Cumbre de las Américas en Panamá, el 9 o el 10 de abril, el presidente Obama dijo que no éramos una amenaza. Ahora estamos en la lucha política, diplomática y legal para que ese decreto definitivamente sea derogado.

RT: ¿Y cree usted que a lo mejor este es el momento, que a lo mejor en EE. UU. va a bajar un poco esta tensión y, bueno, dejar esta política agresiva, digamos?

N.M.: Los Estados Unidos siempre necesitan un enemigo, lamentablemente. Tienen 200 años en eso. EE. UU. nació de las 13 colonias del Imperio Británico – yo he venido planteando este tema bastante en la opinión pública venezolana-, y EE. UU. desde que nació, nació con una visión de construir un imperio. Desarrollaron la tesis, el destino manifiesto de que ellos tenían como destino el papel de dirigir América. Nosotros supuestamente somos el patio trasero de ellos, de acuerdo con esta visión. Y de dirigir el mundo, el destino manifiesto de dirigir el mundo. El gobierno mundial, el policía del mundo, el juez del mundo. Con esa visión, ellos siempre necesitan fabricar un enemigo. En el pasado era el comunismo. Cuando se les acabó el enemigo del comunismo, inventaron el narcotráfico, que es una realidad que debemos combatir todos. Y ahora, bueno, han creado un monstruo del terrorismo en el mundo. Pero además, geoestratégicamente, ellos permanentemente van ubicando por dónde van las dinámicas generadoras de un nuevo mundo, un mundo pluripolar, de un mundo multicentro. Y por eso quieren detener la enorme fuerza que ya tiene y que va a seguir teniendo Rusia, la fuerza creciente de Rusia. Rusia ya se plantó en el siglo XXI como una de las grandes potencias. Diríamos nosotros, cristianos latinoamericanos (una expresión muy nuestra, no sé si aquí en Rusia se dice): “¡gracias a Dios!” Una expresión que uno tiene cuando sucede algo bueno: “gracias a Dios”.  Rusia volvió a ser Rusia. Uno siente felicidad cuando ve esta Rusia de pie, con identidad, buscando el futuro, con moral, con fe en su propia patria, reconociendo todas las etapas que ha vivido la gran patria rusa, reivindicando todas sus etapas. Es impresionante. Igualmente ven a China. China ya es la gran potencia económica y yo creo que China ha logrado casi la paridad dese el punto de vista económico, financiero, del poder con los EE. UU. Ha surgido otro mundo. En América Latina Venezuela juega un papel importante de motor articulador de la América Latina y el Caribe como fuerza unitaria, como bloque. Y creo que eso es lo que alienta a los EE. UU. -al ver que va declinando su poder de influencia- a apuntar sobre países como Rusia para ver si la detiene, le crea dificultades, que sean obstáculos para su desarrollo natural; o trata de atacar a países, bueno, pacíficos, pacifistas, como Venezuela, o trata de detener o de enredarle el camino del desarrollo a países tan poderosos como China.

RT: Hablando de este tema, estamos presenciando unos pasos históricos entre Cuba y EE. UU. ¿Cree usted en ese deshielo de las relaciones teniendo en cuenta esa actitud de los EE. UU. de la que acaba de hablar? Y, bueno, ¿qué le espera a Cuba en un futuro próximo?

N.M.: Yo creo que Cuba se ganó conquistar un nuevo tiempo en sus relaciones con EE. UU. No son dos meses, un año, dos años… 56 años de resistencia. Cuando veníamos caminando por la Plaza Roja, yo venía caminando con Raúl y había mucha gente en unas tarimas, gente de aquí, del pueblo moscovita. Y aplaudieron y gritaron: “¡viva Cuba!” Cuba es una referencia de dignidad, de lucha, de resistencia. 56 años. Y Cuba se ganó su derecho, primero, de ir a la Cumbre de las Américas y sentarse allí con dignidad, como se sentó el presidente Raúl Castro. Y además, Cuba ha logrado desarrollar con los EE. UU. un proceso de diplomacia estableciendo la igualdad y el respeto entre los Estados, algo de mucha altura, de mucha dignidad, de mucha valentía. La causa contra el bloqueo y la persecución financiera, comercial, económica contra Cuba es una causa apoyada por la gran mayoría del pueblo estadounidense. Están dadas todas las condiciones. Nosotros apostamos todo nuestro esfuerzo, y además permanentemente lo hemos hecho en público. En privado, permanentemente con Cuba, pero en público, respaldamos en todas sus partes a Cuba en estos procesos para regularizar las relaciones con EE. UU. y que EE. UU. aprenda con Cuba y con América Latina a tener un nuevo tipo de relaciones, de respeto, de no intervencionismo, de no tratar de modelar y dirigir a nuestro país. Cuba tiene la madurez de su pueblo, el pueblo cubano tiene los valores, tiene la cultura política, tiene la identidad. Fidel formó a un pueblo en los valores de Martí, y él formó a un pueblo que está preparado para transitar todo el siglo XXI y para tener relaciones regulares, normales con EE. UU. y para que lleguen miles de estadounidenses a Cuba sin limitaciones de ningún tipo. Y ahí estará el pueblo cubano, con su cultura, con su educación, con sus valores. Nosotros somos muy optimistas con ese proceso.

RT: ¿Y cree que esta nueva amistad entre estos dos pueblos puede ser incondicional, digamos, por parte de EE. UU.? ¿Van a entrar los dos países con el corazón abierto en esta nueva etapa?

N.M.: Ya el presidente Raúl Castro lo dijo en la cumbre de la CELAC, en Costa Rica, y lo ha dicho en otros discursos. Y el mismo comandante Fidel Castro lo ha dicho, y lo dice el pueblo cubano, y nosotros también lo hemos dicho. Los EE. UU. lo que trata es de cambiar un poco de táctica. El presidente Barack Obama, en el discurso del 17 de diciembre, donde tuvo elementos de valentía, reconoció que el bloqueo y la persecución contra Cuba ha sido un fracaso. Pero también dijo un poco la visión imperial. En el sentido de que, bueno, son un imperio: no hemos podido golpeando con el garrote, ahora vamos a tratar de buscar otra vía. Ellos tratarán de influenciar. Pero yo creo que, más temprano que tarde, de verdad lo creo, más temprano que tarde nosotros vamos a ver con los EE. UU. lo que se vio hace como 70 años con el Imperio Británico. Un imperio tan poderoso como el británico, 300 años de dominación de regiones enteras en el Asia, en América Latina, en el Caribe, en África, un imperio tan poderoso, que dominó, gobernó el mundo. Bueno, después tuvo que adaptarse a las circunstancias históricas, y uno ve allí al Reino Unido, un país importante, con un importante desarrollo,  pero ya no es el imperio que fue. Yo creo que así es como nosotros visualizamos lo que va a suceder con los EE. UU. Es un camino no exento de conflictos. Por eso es por lo que preparamos tanto a nuestro pueblo, para que en cualquier circunstancia que pueda darse en el desarrollo de nuestra relación con los EE. UU. la Revolución Bolivariana sepa transitar cualquier camino que nos toque, si es de alta confrontación, al máximo nivel, como el que acabamos de tener, o si es de relaciones de diálogo, de respeto, al que aspiramos.

RT: EE. UU. también tiene una enorme preocupación digamos por la supuesta violación de los derechos humanos en Venezuela. Por otro lado, nunca mencionan los normalistas desaparecidos en México. ¿Por qué este trato tan diferente entre Venezuela y México?

N.M.: Yo creo que ellos tratan de posicionar temas para estigmatizar a los países, y dirigen toda su maquinaria comunicacional, de guerra comunicacional. Con nosotros han hecho de todo. Yo tengo como presidente 25 meses. Voy a cumplir 26 meses ahorita. Y parece como si fueran 10 años. Y contra el comandante Chávez lo hicieron todo, lo intentaron todo: golpes de Estado… Ahora, contra mí, en 25 meses me han aplicado de todo, se le acabaron las páginas al manual. Lo que han hecho contra mí, contra nuestro pueblo, contra la Revolución Bolivariana. Como me decía un presidente ahorita, en estos días, aquí en Moscú: ellos creían que con la partida física el comandante Chávez podían presionarte. Eso me dijo. Y podían acabarte con la presión, y podían acabar con la obra de Chávez. Y ya ellos saben que no es así. Puede que haya un cambio ahora, me dijo. Con el tema de los derechos humanos han tratado… en Venezuela, si en algún momento se violaron los derechos humanos fue en los Gobiernos de la Cuarta República sustentados y apoyados por ellos mismos. La gran masacre que hubo en Venezuela, el 27 y 28 de febrero de 1989: más de 3000 muertos, masacrados, hombres y mujeres, ciudadanos comunes y corrientes. Jamás hubo corte Interamericana, jamás hubo un comunicado de los Gobiernos de EE. UU. pidiendo ni siquiera que se investigara. No, salieron a respaldar a los masacradores. Nosotros sabemos bastante ese cuento ya. De derechos humanos creo que deberían ellos ocuparse, de puertas adentro de los EE. UU. Ya sabemos todo lo que está pasando con nuestros hermanos de descendencia afroamericana, ya sabemos lo que está pasando. Yo a veces pienso inclusive (y lo dejo como reflexión-pregunta): ¿qué pasaría si en Venezuela sucediera lo que ha pasado en Baltimore, en Detroit y en Nueva York, donde se ha asesinado a la gente por el color de su piel? Eso sí que es una violación de derechos humanos grave en esta época histórica. Ahora el mundo calla frente a la verdadera violación de los derechos humanos. En todo caso Venezuela es un país de puertas abiertas. Nuestro pueblo, sobre todo, sabe muy claramente qué derechos disfruta hoy, más allá de los derechos civiles y políticos, que los disfruta plenamente: una democracia plena, los derechos sociales, el derecho a la educación, a la cultura, el acceso a la cultura, a la conciencia, el derecho a la libre participación política, el derecho a la democracia (más allá del concepto restringido, representativo, de élite), a la democracia protagónica, al poder popular. Nuestro país es un país que ha ensayado un sistema de derechos humanos nuevo en la práctica y que tiene grandes logros en ese sentido.

RT: Bueno, hace poco, en Venezuela, ha entrado en vigor una Ley que se llama ‘Antimperialista’. ¿No cree que estos ‘superpoderes’ del Gobierno puede provocar aún más descontento por parte de aquellos que quieren ver la dimisión del Gobierno?

N.M.: La Ley habilitante fue una necesidad en su momento. ¿Por qué? Porque el nueve de marzo amanecimos los venezolanos, era lunes,  con un decreto en los  EE. UU. donde se declaraba a Venezuela una amenaza a los EE. UU. Estaba obligado a proteger al país en todos los sentidos, diplomáticamente, políticamente, militarmente, y activé diversas posibilidades y acciones en el marco de la Constitución, todo en el marco de la Constitución. En el marco de la Constitución, tengo la posibilidad de pedir poderes habilitantes para legislar, y en este caso los pedí para enfrentar la amenaza de los EE. UU. , para proteger a la población, para proteger la paz del país y bueno, tengo la Ley Habilitante allí. No la he utilizado, porque bueno, pudimos disuadir y pudimos neutralizar el primer ataque, podríamos decir, el más peligroso que se desató con el decreto del presidente Barack Obama. Pero eso es una opción que tengo en la mano para enfrentar otras formas de guerra que se nos hacen, la guerra económica, que es permanente y otras cuestiones. Yo tengo todavía la Ley Habilitante, que es digamos como un arma legal que tengo como reserva para cualquier circunstancia que haga falta y es un arma constitucional.

RT: Usted mismo acaba de mencionar la guerra económica. Se habla mucho ya desde hace tiempo de la escasez de productos en Venezuela. ¿Cómo calificaría la situación económica en este momento en el país y qué hace el Gobierno para luchar contra esta escasez?

N.M.: Nosotros, yo he aplicado desde enero, frente a circunstancias sumamente complejas un plan de defender y ampliar las misiones y grandes misiones, los programas sociales que se llamarían en otros países, los planes sociales. Yo en enero, enfrenté las circunstancias de un ingreso petrolero que bajó de cien dólares el barril a 40 dólares. El 60% de desplome de los ingresos fundamentales y una guerra que nos lanzó una emboscada, empezando enero, buscando unos disturbios que desestabilizaron todo el país. Bueno, yo lancé un conjunto de medidas para proteger, en primer lugar, el plan de viviendas del país, la gran inversión de viviendas. Este año tenemos una meta de construir 400 000 viviendas y llegar a un millón de viviendas, dentro del plan de los tres millones de viviendas o el plan de la patria. Eso implica ¿qué?, proteger la familia venezolana, proteger al trabajador, proteger a la gente que tiene mayor necesidad de estabilizar sus núcleos familiares. En segundo lugar, he estado defendiendo el salario de los trabajadores.

 

Empezando enero di un aumento salarial para proteger el salario, en una competencia dura contra la guerra económica, la especulación y toda la inflación inducida del 15% de los sectores capitalistas que lamentablemente conspiran contra el país. Ahora, el primero de mayo hice nuevos anuncios que consolidan el aumento este año en un 52%. Igualmente he tomado medidas para incrementar la inversión pública en infraestructura y generación de empleo, dentro de una estrategia de proteger, lo primero es proteger el núcleo familiar, proteger al trabajador, a la trabajadora, ¿proteger qué?: su salario, la generación de empleo. Nosotros mantenemos récords en niveles de bajo desempleo que nunca se habían visto en nuestro país. El año pasado cerramos en 5,4 el desempleo abierto, y proteger además a la familia venezolana con los planes de vivienda. En alguna parte del mundo podrían llamar a esto un plan anticíclico, en el sentido de que va apuntando hacia inversiones que permitan mantener el mercado interno, la capacidad de consumo y además el movimiento en inversiones fundamentales para el crecimiento económico. Hacia allá va la apuesta principal y además he tomado un conjunto de medidas para perseguir a los sectores especuladores, a los sectores acaparadores. La guerra económica que yo enfrento y que enfrentamos los venezolanos. Yo te podría decir que es el frente principal de ataque que le ha quedado a todos estos sectores neofascistas, de una derecha extremista que existe en Venezuela. A todos estos sectores vinculados a la política imperial de los EE. UU.  y a sectores capitalistas, bueno, que se niegan, durante más de 16 años se han negado a reconocer la realidad de la revolución bolivariana. Es el último frente de ataque que les queda, de daño. Nosotros hemos descubierto, mira, hemos dado una batalla tremenda contra el contrabando. Se nos estaba yendo casi el 40% de los productos y servicios internos a razón de los precios internos que tiene Venezuela sobre los productos fundamentales hacia Colombia. Eso lo hemos combatido con fuerza. Hemos reducido bastante los sistemas de acaparamiento. Solamente yo te lo podría comparar con el tipo de guerra que le hicieron al presidente Salvador Allende en los años 70. Hemos dado una batalla tremenda y está el pueblo venezolano satisfaciendo sus necesidades fundamentales. Yo ahora en julio voy a la FAO. ¿A qué voy a la FAO? Bueno, por segunda vez, ya en el 2013 fui, voy a recibir un reconocimiento de la FAO, de la Organización de Naciones Unidas, del sistema de Naciones Unidas para la alimentación a Venezuela como el país, uno de los países que más ha hecho contra el hambre en el mundo. Que ha vencido la desnutrición. En Venezuela el 96% de los venezolanos come lo que llamamos en el país las tres comidas, las tres papas decimos en Venezuela. Hemos hecho un gran esfuerzo para que el venezolano tenga a través de las misiones, de las grandes misiones, de un gran esfuerzo de distribución por encima de los sectores acaparadores tenga sus necesidades satisfechas. Falta todavía mucho por hacer, es parte del reto tremendo de este trimestre de mayo, junio, julio. Y yo me he planteado en estos tres meses, ya en estos tres meses,  estoy dedicado personalmente con equipos especiales a estabilizar, regularizar el sistema de abastecimiento por encima de todos estos grupos capitalistas que se la pasan saboteando la economía del país.

RT: Hablando de estos grupos, ha habido gente de diferentes países que han llevado propuestas de mediación de conversaciones entre la oposición y el Gobierno de Venezuela. ¿Cree que es posible un diálogo con la oposición? ¿Y está dispuesto el Gobierno a aceptar algunas posiciones de la oposición?

N.M.: El tema del diálogo es un tema importante, ¿no? Nosotros hemos desarrollado una estrategia de diálogo nacional, diálogo social. Creo que es parte de la columna central de la revolución democratizadora que inició el comandante Chávez, democratizar todos los mecanismos del poder, ¿no? Que todos los temas puedan ser debatidos: políticos, legislativos, gubernamentales. La estrategia fundamental del Gobierno que yo presido es un diálogo permanente, yo lo he llamado ‘gobierno de calle’. Es ir al encuentro de los problemas en la calle, en las regiones. Ir al debate, escuchar al pueblo y a la toma de decisiones junto al pueblo. Es una estrategia de diálogo nacional, ¿no? Ahora hay un sector que es la oposición. A la oposición en varias oportunidades en estos 16 años se le ha puesto alfombra de oro, si lo pudiéramos decir. No alfombra roja: de oro, para que transite el camino de la Constitución y de la democracia. Ahora, ya a estas alturas, yo te podría decir, 25 meses como presidente: creo que casi ningún sector de la oposición venezolana tiene hueso sano. ¿Qué es eso? Casi ningún sector tiene un proyecto realmente de respeto de la Constitución y de reconocimiento de la revolución. Casi todos los sectores. Tengo pruebas. Bueno, en Venezuela se conocen bastante. Casi todos los dirigentes y partidos políticos de la oposición están involucrados de alguna u otra manera en planes golpistas, en planes de sabotaje a través de la violencia delincuencial. Tengo nuevas pruebas ahora, investigaciones que se han desarrollado, de cómo algunos líderes importantes en la oposición en planes realmente que uno se asombra, se horroriza, ¿no? Por eso es que decimos que en Venezuela hay un rebrote neofascista de hacer una política del ‘punch’, que se llama. Una política del golpe, una política de la desestabilización, de utilizar las libertades públicas, las libertades públicas que garantiza la Constitución para hacer política dentro del marco de la democracia venezolana, no para fortalecer un discurso, un proyecto, un liderazgo, partidos, movimientos… la posibilidad de que ellos se constituyan en algún tipo de alternativa. No. Sino para acumular fuerza para ver si llega el momento en el que ellos puedan quebrar el proyecto revolucionario.

RT: ¿Será que cometen los mismos errores que cometía la oposición en el año 2002, 2003, 2004? O sea, en vez de hacer un nuevo programa, proponer algo, lo único que quieren es disminuir el papel del presidente.

N.M.: Y buscar un colapso del país. Creo que ninguno de ellos, te lo estoy diciendo con mucha responsabilidad, porque yo convoqué a la oposición siempre: 2013 y 2014. Personalmente, lo hice. En el 2013 intentaron utilizar unas elecciones municipales, de alcaldes, para decir que si en esas elecciones nosotros, como puede pasar en cualquier elección en cualquier país, de carácter municipal, nuestras fuerzas salían equilibradas con ellos o perdíamos, puede suceder… fíjate las cosas de la vida: en Venezuela nosotros estamos acostumbrados a ganar con más del 50% todas las elecciones. El comandante Chávez llegó a ganar elecciones con el 63%. Y uno por ejemplo ve al primer ministro Cameron, que acaba de ganar, ganan con el 40%. Y nadie le dice a él que es ilegítimo, que la democracia por la tensión que hay allá no funciona, no, silencio. Nosotros ganamos, siempre estamos obligados a ganar con más del 50 hacia arriba. Porque si no se nos llama de mil maneras. Ahora, la oposición venezolana en el 2013 intentó utilizar las elecciones de ese año y dijo que las elecciones eran un plebiscito. Y que bueno, el 8 de diciembre cuando hubiera resultados, que ellos juraban y perjuraban como dicen que iban a ganar, yo tenía que irme del Palacio de Miraflores, ¿no? Y eran unas elecciones municipales, para alcaldes, concejales… Bueno, el resultado fue que ganamos nosotros con el 55% de los votos a nivel nacional. Aumentamos el porcentaje de votos que yo había sacado como presidente. Y ganamos el 75% de las alcaldías del país, que eso es un récord en el mundo. Creo que en ninguna parte cosas así suceden o en pocos lugares del mundo. Y yo inmediatamente que gané, los llamé a todos, les di la mano, les convoqué a la casa presidencial, el Palacio de Miraflores. Conversé uno por uno, los escuché. Luego los llamé en enero. Y estaba conversando con ellos, trabajando con ellos, con todos, hasta con alguno que es difícil darle la mano, ¿eh?, por lo responsables que han sido de golpes de Estado y represión en el pasado. Inclusive con ellos. Tuve la diferencia especial de invitarlos, ponerlos al frente mío [enfrente de mí], darles la mano, oírlos, atender alguna de sus propuestas. Y estaba yo en ese proceso cuando ellos arrancaron una nueva intentona de golpe con la llamada ‘guarimba’. Todo el año 2014. En medio de esos procesos de violencia los volví a llamar. Los reuní en el Palacio Presidencial. Recuerdo, era día 10 de abril y ellos me pidieron que querían hablar todos, yo dije: “Hablen todos”. Y me pidieron: “Queremos que esto se transmita en cadena nacional”. Quizás mucha gente en el mundo que nos escucha no sabe que ese 10 de abril al 11 de abril hicimos una reunión con la oposición de 8 horas. Yo pedí cadena nacional, lo vio todo el país. Y después de que allí se plantearon algunas bases para trabajar, conversar temas del país, dialogar, ellos le dieron una patada a la mesa y se fueron y no han vuelto. Yo les he trazado la mano mil veces, pero no, ellos andan por los caminos de los atajos, de las conspiraciones. Por allí van. Nosotros seguiremos nuestro camino, mira, de la democracia, trabajando por la paz y creo que más temprano que tarde, alguno de esos sectores rectificará, y siempre tendrán en nosotros las manos para conversar, el día que quieran, donde quieran, cuando quieran, siempre estamos listos para conversar con ellos.

RT: Usted ha hablado de muchas cosas que yo personalmente veo como una herencia del presidente Chávez. Ha hablado del plan vivienda, ha hablado del derecho a la educación, de bueno, muchas cosas que él ha dejado y ha dejado una huella enorme en la historia. ¿Es difícil ser presidente después de Hugo Chávez?

N.M.: Muy difícil, claro. Yo siempre decía, por aquí estaba un compañero, está la primera combatiente, Cilia, están las ministras y siempre comentábamos en el pasado, cuando yo era diputado, por allá en el 2000, 2001, 2003. Siempre decíamos, bueno, de verdad, el que sea presidente o presidenta después de Chávez tendrá que ‘bailar pegado’, es una expresión muy venezolana, o sea, tendrá que trabajar muy duro, recorrer las calles, escuchar a la gente. Porque Chávez formó un pueblo muy participativo, muy crítico, muy exigente y muy luchador. Despertó a todo un pueblo. Nunca pensé que me iba a tocar a mí, por estas circunstancias tan duras para nosotros, tan dolorosas, desde el punto de vista de los más íntimo y humano de uno, como revolucionario que admiro y admiramos a un hombre tan grande como ser humano y como líder, como Hugo Chávez. Nunca pensé que me iba a tocar a mí esta tarea difícil, dura, muy dura. Pero yo creo que el comandante Chávez nos preparó para esto y para más, realmente. Así lo siento. Y sobre todo, cuando vengo a estos escenarios, como el escenario de los 70 años de la gran Victoria de la Gran Guerra Patria del pueblo soviético, del pueblo ruso, contra el nazifascismo y uno se encuentra a presidentes como Xi Jinping, de China, al presidente Putin, al presidente de la India, al presidente de Vietnam, de Sudáfrica, bueno, a tantos líderes del mundo, y todos tienen una palabra de recuerdo emocionados, sobre el comandante Chávez. Y todos le estrechan la mano a uno duro y le dan fuerza, ‘siga adelante’, ‘sigan adelante en esa lucha’, ‘ustedes pueden, sigan adelante’. Uno dice, ‘bueno, ha valido la pena’, vale la pena tanto esfuerzo y por muy difícil que sea, nosotros llevamos el espíritu de él, llevamos la moral de él, llevamos su fuerza. Y nuestro pueblo que no olvida al comandante Chávez, bueno, se casó con el proyecto bolivariano. Y una de las cosas más grandes que yo he aprendido, percibido y vivido en estos 25 meses como presidente, es el amor, la conciencia y la fuerza del pueblo. El pueblo lo va empujando a uno con su exigencia, con sus propuestas, con su amor, con su apoyo. Y ahí vamos. Es una tarea muy difícil, pero ten la seguridad de que la revolución bolivariana, nosotros, los revolucionarios bolivarianos, vamos a seguir garantizando que el legado de Hugo Chávez continúe transitando todo el siglo XXI.

RT: Yo luego a lo mejor hablo con la primera dama, pero primero le voy a preguntar a usted. ¿Cuánto ha cambiado Nicolás Maduro desde que se hizo presidente de Venezuela?

N.M.: Yo creo que me he vuelto un hombre más sensible. Yo estuve muy cerca del comandante Chávez, todos los últimos años, diría los últimos 7 u 8 años de su vida. Recorrimos el mundo y me tocó cumplir muchas tareas no solamente en el mundo como canciller, sino en el país. Y conocí de su calidad como líder, como jefe, como dirigente de Gobierno, su calidad humana. Y bueno, eso fue una escuela gigantesca, todos los días, una escuela de todas las horas. El comandante Chávez era un hombre muy exigente, de cada hora, con cada tarea. Él siempre nos decía, y yo lo asumo todos los días y se lo digo a mis compañeros de trabajo y a mis ministros y ministras, ‘acostumbrémonos a no minimalizar nada’. Aquí llamo a la costumbre de la gente de  siempre exigirse el mínimo y contentarse con el mínimo. No, exijámonos y exijamos lo máximo y más allá de lo máximo. Y una vez cumplido algo, lancemos la vara larga otra vez y busquemos lo máximo otra vez. Por eso es que se explica en tan corto tiempo de su vida todo lo que hizo, para Venezuela, para América Latina y el Caribe, y todo lo que ayudó también a otros a buscar en el mundo, a lograr en el mundo. Este mundo pluripolar, multicéntrico, en buena medida. También allí, en su diseño y en su logro, ahí está la mano de Chávez. Y tú me preguntabas, ¿qué ha cambiado en mí? Bueno, creo que si algo ha cambiado es que me he vuelto un hombre más sensible con los problemas de la gente, con las metas que nos planteamos, con las grandes tareas, en percibir las cosas mucho antes de que sucedan y en asumirlas con más pasión, con más compromiso. Yo creo que ahora llevo la angustia de Chávez, si algo me dejó él, es su angustia porque se hagan las cosas bien, porque se hagan rápido, y por ver el futuro realizado en el presente y seguirlo construyendo sin ningún tipo de visión minimalista, sino con la visión máxima. Porque realmente esto es un proyecto muy hermoso, el proyecto de la revolución bolivariana es un proyecto de vanguardia, para la humanidad. Y nosotros no tenemos el derecho de fracasar.

RT: Presidente, muchísimas gracias por su tiempo y por esta entrevista.

N.M.: Gracias a ustedes, gracias a Rusia y al pueblo moscovita con el que hemos tenido relaciones estos días caminando por la calle, ayer en la noche y hoy. Bueno, todos nuestros mejores deseos al pueblo de Rusia, todos nuestros mejores deseos. Rusia es una gran patria que ha cumplido un papel gigantesco hacia el pasado, pero que va a cumplir un papel gigantesco para el mundo nuevo, un mundo de paz. Y ya lo está cumpliendo. Nos sentimos muy felices de estar aquí en Moscú y sobre todo de estar en este fenómeno de la nueva TV mundial RT.

VIDEO http://actualidad.rt.com/actualidad/174355-nicolas-maduro-rt-entrevista-exclusiva-directo

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