¿Otro ladrón en San Juan de Lurigancho?

Publicado por el 25 septiembre, 2015

Hugo Salinas

 

La lógica matemática no es la misma que la lógica social. En matemáticas podemos estar seguros que después del 1, 2, y 3, viene el 4, con toda seguridad. No hay equívoco. En cambio en la lógica social no podemos estar seguros de que después de una secuencia de ladrones en el mismo cargo político, el siguiente será necesariamente otro ladrón.

 

Es cierto que es bastante probable que cuando a un ladrón, en el cargo público-político, le sigan otro ladrón, y otro más, y otro más; es bastante probable que el que siga será también ladrón. No obstante, como decía, en la lógica social no hay una seguridad matemática en la secuencia porque, el siguiente, que se hace elegir justamente para combatir la corrupción, y comienza a dar signos evidentes de que sí está cumpliendo lo prometido, la maldición se puede romper.

 

En la municipalidad del distrito de San Juan de Lurigancho, ¿cuál de las lógicas se está cumpliendo, la matemática o la social? Marchas por la Paz, ¿es suficiente para eliminar o, por lo menos, disminuir la inseguridad ciudadana, el asesinato y la corrupción? Si cuando sabemos que existe ya aprobada la Universidad Nacional Tecnológica de San Juan de Lurigancho, y no se hace nada realmente serio para que esta universidad abra sus puertas a un pueblo de más de un millón de habitantes, ¿qué puedo pensar? Juan Navarro ha sido elegido Alcalde con la letra A de Acuña, el cerebro y dueño de la Universidad Particular César Vallejo, la que cuenta con una filial en San Juan de Lurigancho, el distrito más poblado de América Latina. ¿Qué lógica aplico?

 

Si contra los anteriores alcaldes, y sobre todo el último, con signos evidentes de corrupción, no se actúa con seriedad, ¿qué lógica debo aplicar? A propósito de los “atentados”, ¿fueron realmente atentados contra la vida de personas, o fue solamente una cortina de humo? Porque parece que el humo fue tan abundante que hasta la policía se “asfixió” luego del atentado. Entre tanto, el ex -Alcalde corrupto sigue haciendo de las suyas. De los jueces ni hablemos en San Juan de Lurigancho, en donde es tierra de nadie, menos aún de Justicia y de quienes han jurado servirla.

 

En el Perú, no aparece ningún signo que nos anuncie el quiebre de la maldición. Al contrario, cada vez salen a la luz evidencias de que la lógica matemática se impone a la lógica social. A un Presidente ladrón le sigue otro ladrón, y otro más. Pareciera que la secuencia es infinita. Triste suerte la del peruano, porque su Historia lo prueba. Y si el Presidente Alberto Fujimori está en prisión es por pura casualidad. El chinito pensó que los “rotos” son iguales que los “cholos”, grave error en la lógica social.

 

En las elecciones generales que se avecinan para elegir al nuevo Presidente de la República, ¿qué lógica debo aplicar, si todos aquellos con probabilidad de éxito tienen una pasado más negro que una noche de vampiros? En el juego del circo mediático, preparado y financiado por las grandes multinacionales, quienes realmente gobiernan los países del Tercer Mundo, como es el caso del Perú, pareciera que la lógica matemática se impone sobre la lógica social. Ollanta, vía Nadine, nos está dando toda la información contable y financiera para analizar este caso de figura.

 

Ollanta, el cachaco-cholo-gran transformador, nos está dando una lección que debemos retener. Lastimosamente no lo hace en tanto que estadista, político al servicio de su pueblo, si no en tanto que un trafero de primera. No solamente hizo el cuento de la “gran transformación” a los “cholitos”, si no que con un sueldo de cachaco de “clase media superior” (entre dos y cuatro mil soles mensuales) gastó decenas de millones de soles por año de campaña electoral. Y tuvo dos campañas. Y todavía le quedan “saldos” de varios millones y cuentas bancarias secretas.

 

¿Y los “cholitos”, perdón, los peruanos, qué dicen o qué hacen? Optan por la salida de los mal nacidos que buscan un regalito a cambio de su silencio. Su olímpica excusa es: “que la Justicia se encargue”, sabiendo el estado de corrupción de este antro de ratas llamado “poder judicial”.

 

Aquí es necesario remarcar, y con mayúsculas, el juego malsano de los dirigentes, políticos y sociales, que por una miserable prebenda, por un esperado puesto público, por un simple regalito, venden el destino de su familia, de su gente, y de él mismo.

 

Dentro de este cuadro de obsecuencia, conformismo, y facilismo, en este país se cumple el dicho de que “en el país de los ciegos, el tuerto es rey”. Solamente que, aquí, nadie está ciego, si no que pertenecen a la categoría de: “¡Pueblo imbécil que me escuchas!”

 

San Juan de Lurigancho, 21 de setiembre del 2015

salinas_hugo@yahoo.com

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