La crisis de Egipto deja a Obama en una encrucijada ante la opinión pública y el complejo militar

Publicado por el 21 Agosto, 2013

barack-obamaWashington, 21 ago (PL) El presidente Barack Obama se encuentra hoy en una encrucijada para tomar una decisión sobre la crisis causada por el derrocamiento del presidente egipcio Mohamed Morsi y la violencia que esa acción desencadenó.

Este martes Obama se reunió con su equipo de seguridad nacional para analizar si se corta o no la ayuda a los militares en esa nación árabe del norte de África.

Sin embargo, el portavoz Josh Earnst adelantó que no se esperara un gran anuncio al respecto tras la reunión.

Los hechos y las cifras indican que la Casa Blanca se encuentra sometida a una gran presión, no solo por la opinión pública reflejada por las encuestas, sino también por lo que representa para el complejo militar industrial el negocio con la nación levantina.

Un sondeo divulgado el lunes por el centro Pew aseguró que el 51 por ciento de los encuestados dijo que la Casa Blanca debe poner fin a los mil 300 millones de dólares en ayuda militar que concede anualmente a Egipto, mientras que poco más de un cuarto, 26 por ciento, es partidario de continuar la ayuda con el fin de influir en ese país.

En la encrucijada para Obama concurren intereses de seguridad nacional y las obligaciones de su gobierno con la ley, pues en el país debe negar ayuda a autoridades que lleguen al poder por un golpe de Estado, algo que la Casa Blanca evita reconocer aunque amplios sectores así lo demandan.

En términos de seguridad nacional una decisión de cortar fondos pudiera llevar a los militares de El Cairo a cerrar a los buques de guerra estadounidense su preferencia para pasar por el Canal de Suez, algo que temen algunos analistas en momentos en que el Pentágono enfrenta desafíos crecientes más allá de ese paso marítimo.

Por otro lado, la semana pasada, mientras las fuerzas de seguridad egipcias mataron a cientos de partidarios del depuesto presidente Morsi, la Fuerza Aérea estadounidense otorgó un contrato a General Electric para actualizar los aviones de combate de la fuerza aérea egipcia.

El acuerdo, por valor de casi 14 millones de dólares, extendería la vida útil de los 18 motores utilizados en los aviones F-16 y otros equipos.

Algunas fuentes estiman que Obama trata de ganar tiempo para no tener que cortar la ayuda para influir en los militares egipcios y empujarlos a una solución de la crisis que ponga fin al derramamiento de sangre.

Es de esperarse que Obama de algunos pasos para presionar como ya hizo con la cancelación de los ejercicios militares conjuntos la semana pasada, a lo que pudiera unirse el aplazamiento de la entrega de helicópteros de ataque Apache fabricado por la Boeing, como informó el sábado último el diario The Washington Post.

Igual suerte pudiera ocurrir con la terminación de un acuerdo para la venta de los tanques M1A1 Abrams que la General Dynamics envía a El Cairo para el montaje final. Ahí hay un gran negocio que el complejo militar industrial puede perder y que sería también un factor de desempleo en Estados Unidos.

Según un articulo del diario en Internet Político “hay miles de otros contratos de defensa de Estados Unidos que se realizan en Egipto, muchos de ellos para la construcción, así como el mantenimiento y reparación de armas de fabricación estadounidense”.

La decisión de la Casa Blanca sobre el corte de la ayuda, pese a que la propia oposición republicana lo pide, no parece fácil y la mayoría de los analistas coinciden en que una solución sería la imposición de condicionamiento como nuevas elecciones o el retorno de Morsi.ç

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