El Consejo de Cardenales sesiona para reformar la Curia

Publicado por el 1 octubre, 2013
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vaticanoRoma, 1 oct (PL) El papa Francisco inició desde hoy una reunión de tres días a puerta cerrada con el Consejo de Cardenales para juntos perfilar las posibles reformas estructurales del Vaticano.

El grupo está integrado por ocho purpurados de diferentes países, quienes tienen la tarea de ayudarle en el gobierno de la Iglesia universal y de estudiar un proyecto de revisión de la constitución apostólica Pastor bonus (Pastor bueno) sobre la Curia Romana.

Esperemos que el trabajo iniciado hoy nos haga a todos más humildes, dóciles y pacientes, además de darnos más confianza en Dios, para que así la Iglesia pueda dar buen testimonio a la gente y sientan ganas de venir hacia nosotros, dijo el Sumo Pontífice en la homilía de la misa que concelebró con los miembros del Consejo.

Compuesto por los cardenales Giuseppe Bertello, presidente de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, y los arzobispos eméritos de Santiago de Chile, Francisco Javier Errázuriz, y de Bombay (India), Oswald Gracias, el mandato del Consejo no tiene fecha de caducidad y por ello se trata de un organismo permanente.

Completan el grupo, el arzobispo de Munich (Alemania), Reinhard Marx; de Kinshasa (Congo), Laurent Monsengwo Pasinya; de Boston (Estados Unidos), Sean Patrick O’Malley; y de Sydney (Australia), George Pell.

A ellos se suman, además, Oscar Andrés Rodríguez, arzobispo de Tegucigalpa (Honduras), como coordinador; y el obispo Marcello Semeraro de Albano (Italia), con funciones de secretario.

En declaraciones al canal católico Sal y Luz, el religioso hondureño dijo que la reforma planeada no se limitará a instrumentar cambios a uno que otro documento, pues “debemos escribir algo diferente”. Por ello, acotó, los cambios tomarán tiempo.

El bautizado “consejo de la corona” ya tiene en su poder 80 pliegos que circularon entre ellos y el secretario en los meses previos a esta cita, reveló el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi.

Según trascendidos de prensa, este llamado “G-8 de la Iglesia” está considerado “como un nuevo instrumento de consulta” con el que podrá contar el Papa durante su pontificado, al tiempo que da cumplimiento a un mandato de los líderes religiosos locales, quienes desean involucrarse en la toma de decisiones sobre la Iglesia universal.

Entre los objetivos del grupo destacan conseguir una Curia más reducida y una mayor coordinación del trabajo diario del Vaticano, para lo que Francisco también creó comisiones destinadas a los asuntos económicos y administrativos.

Los dignatarios eclesiásticos locales se quejan de que los tribunales de la Santa Sede tardan años en procesar solicitudes de anulaciones y que las oficinas del Vaticano no cumplen con su cometido.

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